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HACIA EL SOCORRO ROJOAlberto Híjar Es cuantioso el recuento de los daños. De las masacres masivas de Yugoslavia, de Chechenia, de Ruanda levemente actualizada por una película, de las hambrunas de Africa y América, sólo queda la referencia no explícita de las matanzas en Afganistán, Irak y los bombazos vengadores en el esplendoroso New York y el siniestro Londres. Nos han acostumbrado a la muerte por tv. Pero hay una muerte lenta e ignorada, la de los presos políticos. Los estados que ya nunca fueron nación, producen víctimas políticas todo el tiempo. En crisis por la corrupción y el poder enorme del narcotráfico, pretenden legitimarse con la persecución de todo el peso de la ley a quien osa contribuir a la crisis histórica de la institución garante de proteger y defender los derechos del hombre y el ciudadano. La explotación extrema de trabajadores asalariados e irregulares y la extinción de los derechos laborales y los servicios sociales de salud, educación, vivienda digna y ambiente sano, significan una continua violación a todos los derechos. A cambio, la impunidad estatal e imperial a los responsables de masacres populares, desde Bush y el exonerado expresidente de México Luis Echeverría, hasta el probado terrorista Posada Carriles protegido de los gobiernos de Panamá, Honduras, México y por supuesto, Estados Unidos. ¿Cómo en esta situación atender el llamado del escritor español Miguel Padrón para pedir el retorno a Cuba de los cinco patriotas sujetos a un nuevo proceso penal en Atlanta a cambio del cruel y parcial juicio de Miami?. Sólo como reproducción de lo que él llama “el árbol de la amistad, el respeto y la cultura” que no podría ser otro que el Socorro Rojo Internacional nacido y crecido como defensa contra el fascismo y el nazismo de los treinta-cuarenta. Ahora el fascismo crece sin freno socialista fuerte, apenas representado por los gobiernos de Cuba y Venezuela y por las resistencias sociales y armadas al Imperio, ese no lugar caracterizado por Negri y Hardt como poder mundial administrado por instituciones capaces de subordinar a los estados-nación complacientes para acrecentar la represión compañera de los derechos civiles sometidos a privatizaciones infames. De aquí que el árbol de la amistad sólo pueda crecer como enramada de poder popular que si no, queda reducido a la apariencia humanitaria en nada molesta a las arbitrariedades del entramado político-militar manipulador del terrorismo. La raíz económica de la miseria creciente causada por el Imperio, da lugar a las desesperadas migraciones que rompen todos los récords de mortandad en marcha, apenas registrados cuantitativamente por los centros de derechos humanos. En la frontera norte de México, pro ejemplo, han muerto alrededor de 390 hambrientos sin trabajo a comparación con los 330 del año pasado. Sus nombres, algunos, quedan cuando mucho en las páginas rojas o en los modestos periódicos locales donde son enterrados como héroes y mártires a la vez. Igual pasa con los migrantes africanos y de la devastada Europa del Este, del inestable Oriente Medio, de la desaparecida URSS. De cuando en vez, algún informe de progrom policiaco y militar menciona a las víctimas, así sean las prostitutas dispuestas a todo en los table dance de la Zona Rosa de México, de Tijuana, Cancún, California o Texas o de los escondidos indocumentados en compartimentos asfixiantes de trailers y trocas. Casi nada sabemos, sino por reportajes amarillos, sobre prostitución infantil o despiadados ataque de las Maras en la frontera sur de México donde los mutilados por los pesados trenes bajo los cuales caen intentando viajar al norte, encuentran refugio en improvisados albergues de alguna madre solidaria con la tragedia de los ilegales, “los que nunca sabe nadie de donde son” como dice Roque Dalton en su célebre y terrible Poema de Amor. Todo esto exige superar el humanitarismo para transformarlo en anticapitalismo radical y por lo tanto, socialista. Es un obstáculo para esto plantear en términos filantrópicos la gravedad de los presos políticos, de los indocumentados perseguidos por militares y paramilitares, de los rehenes de políticas de estado represivas antipopulares. Bienvenidos son por necesarios los albergues organizados por grupos religiosos y civiles porque la izquierda en sus mil modalidades, es incapaz de organizar nada semejante. De aquí la enorme responsabilidad de quienes procuramos construir al sujeto del tránsito al socialismo con la conciencia histórica plena de lo que esto significa. Sin proletariado organizado para la lucha, es necesaria la memoria de quienes como Adys Cupull y Froylán González han documentado los trabajos internacionalistas ejemplares de Tina Modotti y Julio Antonio Mella, quienes lograron levantar clamores Sacco y Vanzetti, por los siete de Atlanta, por Tom Moony, lo mismo en América que en las reuniones de Frente Amplio en Europa cuando en Alemania ascendían los nazis. Ahora, explica Antonio Negri desde Italia, hay un larvado nacionalsocialismo de izquierda con sueños territoriales y étnicos en el borde del racismo, que si autonomías territoriales, que si luchas étnicas independentistas, que si nacionalismo de estado incomprendido como garantía oligárquica de beneficio trasnacional. Falsas salidas todas incapaces de ofrecer más que un anticapitalismo que acabará devorado. Se ve difícil reavivar el Socorro Rojo Internacional aunque debe haber en Internet algún intento. Ahí deberán coexistir, como propuso Julius Fusik en espera de su ejecución por los nazis, el reconocimiento de figuras y figurillas. La de los seis vascos secuestrados hace más de dos años por el gobierno de México pese a no haber prueba alguna contra ellos y en espera de extradición por delitos inexistentes en América. Jueces y magistrados mexicanos son fiscales de hierro, arbitrarios e ilegales, influidos por el siniestro y oportunista Juez Garzón para satisfacer las relaciones entre los gobiernos de España y México con aquellos compromisos heredados por Aznar que por lo visto, sobrevive. Los cinco cubanos no deben ser bandera aislada en esta situación porque forman parte del repudio antiimperial y en especial del gobierno de Bush denunciado por los familiares de los sacrificados en Irak y Afganistán. Las figuras, son los vascos rehenes de estado al igual que los cinco cubanos y los dos hermanos Cerezo Contreras, presos en penales de alta seguridad sin más prueba que el ser hijos de revolucionarios en el clandestinaje. Los jueces, los directores del penal que periódicamente los segregan y privan de toda humanidad, son las figurillas de lodo, como las que han despojado a Jacobo Silva, presunto comandante Antonio del Ejército Revolucionario Popular Insurgente, de lo necesario para escribir y pintar, tal como había hecho hasta antes de enero de 2005 cuando un ajuste de cuentas a balazos entre narcotraficantes falsamente sometidos a la alta seguridad, sirvió de pretexto para desplazarlo a él y a los Cerezo y despojarlos de útiles de aseo, del sol, de comunicación y de toda posibilidad de la incumplida transformación subjetiva. En Chiconautla, cerca físicamente de La Palma, la compañera de Jacobo Silva, Gloria Arenas Agís cumple también la pena máxima de cincuenta años tratando de habitar una celda con 14 reclusas originalmente diseñada para 4. Y las decenas de indígenas ignorantes del español, presos sin defensa en las cárceles de Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Chiapas y los perseguidos campesinos y maestros acosados por policías, ejército y paramilitares y la impunidad a los culpables de lo que el estado llama “delitos del pasado” para los que creó una inútil fiscalía especial, incapaz ni siquiera de procesar a los culpables de aprehender a inocentes con rostros parecidos a los temidos maleantes del narcotráfico, en situaciones semejantes al joven brasileño ejecutado con siete disparos en la cabeza en el tren metropolitano de Londres en cumplimiento de órdenes superiores. Ni estos responsables, ni los del centro de tortura yanqui en Guántamo o Abu Grahib, ni los paramilitares protegidos por el presidente Alvaro Uribe de Colombia reciben algo más que comentarios indignados e individuales. De modo que, compañero Padrón, bienvenidas son las buenas voluntades denunciantes siempre y cuando economopoliticen la lucha por la justicia, haber si en Chiapas, la Otra Campaña del EZLN admite su inclusión, por ellos que firman Libertad, Justicia, Dignidad. Otra campaña, más allá de procesos electorales tramposos para elevar corruptos al poder, es no sólo necesaria sino urgente. De tiempo atrás el EZLN convocó al Plan La Realidad-Tijuana. Ahora es cuando oponer más que membretes al Plan Puebla Panamá favorable al ALCA. ¿Y el ALBA no incluye presos políticos?. Debiera ocuparse de luchar contra el perdón y olvido de los muertos de muerte inútil. Acá en México ya empezamos a procurar encuentros entre organizaciones de derechos humanos para convencerlas de acciones comunes para organizar la lucha contra el estado opresor y contra el Imperio, con denuncias precisas, pleitos legales eficaces, a la par de la construcción del poder popular. Un embrioncito de Socorro Rojo Internacional crece. |
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