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La Jornada, Miércoles 2 de marzo de 2005
Abajo a la izquierda
A: (tachado en el original)
De: subcomandante Insurgente
Marcos.
(Tachado en el original):
Subcomandante
Marcos, crítico
Te mando un abrazo, el propio y el de todos
los compañeros. Acá estamos bien. No se me había ocurrido,
pero esta misiva me parece un excelente medio para dar por terminadas las
transmisiones del Sistema Zapatista de Televisión Intergaláctica.
Y qué mejor manera que terminar con la "barra" deportiva. Como
sabrás, al contrario del lema deportivo olímpico de "más
fuerte, más rápido, más alto", en nuestros deportes y
olimpiadas zapatonas enarbolamos el de "más débil, más
lento, más bajo"...
Más débil Pues te
cuento que estábamos subiendo la loma del radio. Bueno, para que me
entiendas te digo que, en la jerarquía de horrores y de más a
menos, están: el infierno, el purgatorio, la estación Hidalgo del
Metro de la ciudad de México en horas pico, y la loma del radio. ¿Ya
te diste una idea? Bueno, pues estábamos subiendo para una de las
transmisiones sabatinas de Radio Insurgente, La voz de los sin voz.
Ibamos a media loma y, mientras la insurgenta Erika subía trotando
y no denotaba cansancio alguno, yo estaba al borde de un paro
cardio-respiratorio (o sea que me estaba muriendo). Señalé
entonces hacia cualquier lado y, con el único objetivo de conseguir que
nos detuviéramos sin que mi ego se viera tan maltrecho como mis pulmones,
con mi última reserva de aire le pregunté a la Erika:
"¿Qué cosa es aquello?" La Erika se detuvo mirando hacia
donde señalé y yo aproveché para sentarme y hacer como que
me ajustaba la bota izquierda. "¿Dónde?", preguntó la
Erika. En lugar de responderle le dije que bajara a decirle a Moy
que cuando llegaran los informes, me los mandara. Según mis
cálculos, en lo que Erika bajaba y subía de nuevo yo
llegaría a la punta de la loma sin que mi orgullo machista sufriera
menoscabo alguno. Bajó la Erika... corriendo. Yo seguí
subiendo, apoyándome en ramas y piedras y mentando madres contra mi
maldita idea de convertir la novela Muertos incómodos en
radionovela y transmitirla por los 100.5 megahertz de frecuencia modulada.
Cuando me faltaban unos 50 metros para llegar a la cima me alcanzó la
Erika trotando loma arriba y con un "Ya vine ya. Dice el mayor que
sí los va a mandar los informes cuando lleguen." Yo no pude decir nada
(por falta de aire y por vergüenza) y le cedí la vanguardia. Por fin
llegamos. Apenas me estaba sentando frente a la champita que hace las veces de
cabina de transmisión cuando subió, corriendo, la insurgenta
Toñita con los informes. Bajó corriendo, diciendo que ya
iba a empezar el partido de futbol de las insurgentas. Mientras Adolfo
preparaba los aparatos para iniciar la transmisión con esa de "Ya se mira
el horizonte...", leí los informes.
Nada de gravedad. Sólo
que la comandante Hortensia estaba aprendiendo a manejar como "chofera" y
que las compañeras de Los Altos ya no aceptaban que "sociedades civiles"
dieran los cursos de derechos de las mujeres y que ellas mismas iban a decidir
los temas y a impartir las pláticas. La comandanta Hortensia
informaba que ya estaba aprendiendo mecánica y que ya podía
desarmar el distribuidor del "Chompiras". La Erika entró cargando
una batería de auto que pesa como 15 kilos y se fue, bajando la loma...
corriendo.
Fue entonces cuando el teniente insurgente de transmisiones
Adolfo, dado en leer lo que le cae en mano y preguntar todo, me dijo
"Oí sup, ¿quién dijo que la mujer es el sexo
débil?"
Yo, no sin trabajos, me puse de pie y le respondí:
"seguramente un imbécil", mientras arrancaba de la puerta el letrero, que
yo mismo coloqué hace tiempo, y que decía "CLUB DE TOBI, NO SE
ADMITEN MUJERES".
Tal vez fue mi imaginación, pero me
pareció que el sol se reía...
Más lento
Creo que comprendo lo que me cuentas. Esa especie de mareo, el
vértigo producido por el veloz ir y venir de temas en los medios de
comunicación. La aparente inestabilidad de la agenda nacional:
narcotráfico, desafuero, el idilio en Los Pinos, los asesinatos, los
tsunamis, Irak, Líbano, las pugnas intrapartidarias, funcionarios
en campaña y ex funcionarios pidiendo que los funcionarios en
campaña dejen de ser funcionarios, más lo que se sume esta semana.
Todo tan rápido... y tan superficial. Como dice el finado Elías
Contreras: hasta duele la cabeza de estar brincando de una cosa a otra. Ahora la
gente se sabe a la perfección los horarios de los noticieros... para
cambiarle de canal.
Ahora bien, déjame decirte que yo pienso que
ese frenesí oculta otra cosa: la destrucción de lo que hace que
México sea una nación. Y más aún, esa veloz cascada
de temas que viene de arriba no promueve que se tome una posición, sino
que se deje en otros esa tarea, más en concreto, que se deje en los
políticos, locutores y editorialistas. En la modernidad neoliberal, las
imposiciones deben ser rápidas, frenéticas, brutales. Es lo que
llaman "terapia de shock consecutivo", que consiste en que te dan un
golpe y, antes de que te recuperes, te dan otro más y otro y otro...
hasta que aceptes eso como "normalidad". Y para ver todo esto hay que ir
más lento.
Porque la destrucción de México como
nación no es sólo económica y social, también es
legal y política. Lo del desafuero es una parte, y a tus preguntas sobre
ese tema te respondo, a grandes rasgos, con lo siguiente:
1. De llevarse
a cabo, el desafuero del jefe de Gobierno de la ciudad de México
pondría a nuestro país casi un siglo atrás en el
calendario. Con más precisión: en 1910. Significaría, en
los hechos, la anulación de la vía electoral para acceder al
poder. Así, sin más. Desechando con desprecio la historia de
México, la Presidencia está haciendo un uso patrimonialista del
aparato judicial, y la clase política sigue en sus cálculos
mezquinos para saber si la chequera cubre el ridículo que hará.
El desafuero no sólo es ilegítimo, también es
ilegal. Cuando Gobernación, Presidencia, la Suprema Corte, el Poder
Legislativo, el PAN, el PRI y esa parte del PRD que convirtió en negocio
el aparentar ser de izquierda, anuncian con estridencia que la ley está
por encima de todo, lo único que hacen es aumentar el rencor social que
abajo se acumula. Por más anuncios, conferencias de prensa y
soporíferos discursos y declaraciones de Gobernación y
Presidencia, el desafuero es ilegal y no resiste el mínimo escrutinio
jurídico que sea honesto. La insistencia de la derecha en mantener el
asunto del desafuero en el terreno estrictamente jurídico no es
más que una trampa: saben que legalmente el desafuero no se sostiene,
pero saben también que la telaraña de las leyes en México
puede ocultar lo ilegal... con leyes. Ya lo hicieron antes en ocasión de
la contrarreforma indígena de 2001.
Pero además de ilegal,
lo del desafuero es ilegítimo, y eso es lo que está pesando en el
México de abajo.
2. ¿Lo van a hacer o es un amago (creo que
le llaman bluf en el pókar y el dominó)? No lo sé.
Creo que en sus cálculos pesan, cuando menos, las siguientes cosas:
a) El calendario. Es decir, piensan que si va a haber bulla,
mejor ahora que más cerca de las elecciones presidenciales. Calculan que
habrá otros circos que distraigan a la gente (probablemente la inminente
boda religiosa de Fox-Sahagún, algún magnicidio, la pelea de ratas
en el PAN, en el PRD y en el PRI) y que la "opinión pública"
llegará "nuevecita" y desmemoriada a las elecciones.
b) El
PRD. Confían en que la dirección perredista ratifique su
corrupta blandenguería y que Cárdenas Solórzano (bendecido
por Fox y Salinas) mediatice las protestas al interior del PRD, diluya la
inconformidad en la intelectualidad progresista, y aísle los brotes de
descontento fuera del área de influencia perredista. Y también
está esa parte (mínima) honesta del perredismo, que piensa que si
se opone al desafuero significa que apoya a López Obrador. Ergo:
bienvenido lo que aniquile al enemigo... manque venga del enemigo.
c)
López Obrador. Que, rodeado, como está, de lo peor del
pri-salinismo, opte por ceder a los llamados a la "cordura" y "sensatez" (la
misma que ahora aplauden que tuvo Cárdenas en 1988) y se mantenga en los
límites de la misma "legalidad" que lo desafuera. Rápidamente
maniobrarían para colocar toda manifestación de repudio en la
ilegalidad, y, si pueden sacar de la carrera presidencial a alguien, ¿por
qué no pueden meter a la cárcel a quien se oponga? Después
de todo eso son las leyes: coartada para la ilegitimidad.
d) La
gente. Han cultivado, con verdadero fervor, que la política provoque
hastío y apatía en la gran mayoría. ¿A quién le
importa que uno u otra no pueda ser presidenciable si abajo las cosas
seguirán iguales?
e) El olvido. Cada sexenio, el sistema
echa a andar el operativo "Desmemoria". Aunque, claro, cada vez con menos
éxito.
3. Percibimos ahora un ambiente de histeria en la clase
política (alimentado por los medios de comunicación). Algo que
nosotros llamamos el síndrome Tláhuac y que consiste en que
las policías de todos lados reparten golpes, gases y cárceles...
"para evitar un mal mayor" (claro, cuidando no decir que, en realidad, es para
evitar un escándalo mediático). Este síndrome está
escalando la represión y, en sentido inverso, inhibiendo la
movilización. Como todo es sospechoso de apoyar a uno u otra allá
arriba, pues quietos todos, que nada altere "la paz" con la que se dirime la
agenda de arriba. Chiapas, Oaxaca, Veracruz y la Ciudad de la Esperanza
son botones de una muestra que es ya nacional.
4. Tú conoces bien
nuestra posición respecto a López Obrador y al PRD: no son
más que la mano izquierda de la derecha (tal vez ni eso). Pero
aquí el problema no es de simpatías políticas o de
cálculos cínicos de "lo menos malo". No. Como siempre, en nuestro
caso es un problema ético. No se trata sólo de que el desafuero
es, en sentido estricto, un golpe de Estado "preventivo" (como ya lo llaman
algunos) y de que, si el 2000 alentó la idea de que las elecciones son el
camino al poder, el 2006 será la ratificación de que cualquier
medio (ojo: cualquier medio) es válido para conseguir los fines.
No, no se trata de eso. O no sólo. Se trata de que es una
injusticia. Y todo hombre y mujer honestos deben oponerse a una injusticia y, en
este caso, a esta injusticia. Nosotros, los zapatistas, no sólo nos
oponemos al desafuero, jurídico o mediático, que anule las
posibilidades de un hombre o mujer para llegar por vías pacíficas
al poder, también llamamos a todos a que se manifiesten, en su tiempo,
lugar y modo, en contra de esa injusticia. Es más, te adelanto que
estamos discutiendo las formas (ojo: pacíficas) en las que nosotros nos
manifestaríamos para oponernos al golpe de Estado.
Claro que
llamamos a que en las movilizaciones se separe claramente lo que es el repudio
al desafuero de lo que es el apoyo a López Obrador (la confusión
entre una cosa y otra se debe, honor a quien honor merece, a la torpeza con que
el gobierno federal hace su campaña, y al ya legendario oportunismo del
PRD).
5. ¿Significa esto que apoyamos a López Obrador y que
olvidamos la ya larga historia de traiciones e inconsecuencias del PRD? No. Es
más, si en lugar de López Obrador la del desafuero fuera Marta
Sahagún también nos opondríamos. El problema, te repito, no
es de personas o tendencias políticas (después de todo, la derecha
tiene muchos rostros... y siglas partidarias), sino de historia y de
consecuencia política. Tal vez recuerdes el pronunciamiento de Rosario
Ibarra de Piedra, entonces candidata presidencial, cuando el fraude electoral de
1988. Palabras más, palabras menos, dijo que Cárdenas había
ganado, que no se estaba de acuerdo con su programa y posición
políticas, pero que lo que hizo Salinas era un fraude.
Ya antes
dijimos que hacia arriba sólo volteamos si una mano de abajo nos
señala hacia allí. Pero éste no es el caso. No estamos
mirando hacia arriba, sino hacia abajo. Más en concreto: hacia abajo y a
la izquierda.
Y lo que viene de abajo tiene otro ritmo. Como no apunta a
lo inmediato, sino al futuro, va más lento... pero va.
Más
bajo Uno de los problemas de la izquierda es con qué se le
identifica: con la dirección del PRD, cuya consistencia ideológica
y práctica es la de un merengue (y, como los merengues, se juega en un
volado); o con la posición de tinterillos que promueven la
elección de gobernantes "menos malos" como programa de acción de
la izquierda; o con quienes, desde la comodidad de la academia, reparten
misiones y tareas... a las organizaciones de izquierda; o la de quienes,
aceptando el calendario que de arriba viene y que señala éste como
año electoral, promueven el actual equivalente al "voto útil":
impulsemos el mal menor... dando por supuesto que, en efecto, es un mal menor.
Pero, si me permites, analizando más lento podríamos
señalar que el común denominador de esta "izquierda" está
en el cinismo, la desmemoria y el conformismo.
No. Cuando se ve a la
izquierda no hay que dirigir la mirada hacia arriba, sino hacia abajo. Lo de
arriba es sólo una claudicación con curules y gobiernos,
disfrazada de moderna sensatez. La geografía de la izquierda (ojo: hablo
del México de principios del siglo XXI) se extiende abajo y suele estar
lejos del frenesí de arriba. Y hablo entonces de la izquierda de abajo,
la marginada por esa "izquierda" de arriba que tanto agrada a la derecha.
En términos gastronómicos, la izquierda de arriba ("los
marxistas de pantuflas" los llamó alguien) te puede dar una agenda con
los mejores restaurantes con los mejores vinos; y la izquierda de abajo
sólo te puede decir dónde están los tacos y las tortas
más baratos. Hablo de la llamada izquierda "marginal", "radical",
"dinosáurica" (para usar algunos términos que vienen de arriba).
De las organizaciones políticas que no son parte de la clase
política ni de la sociedad civil. De quienes no se rigen por modas, sino
por compromisos. De los despreciados por los intelectuales, los medios de
comunicación, los gobiernos, los políticos profesionales. De los
que no son carne de cañón sino de presidio, de cementerio, del
limbo donde los desaparecidos esperan la justicia que no vendrá de
arriba, sino de abajo a la izquierda. De los pocos. Decenas. Cientos, si me
apuras. Yo me suelo reír de los argumentos cuantitativos. "Son unos
cuantos, muy pocos", nos dicen para recomendar el ignorar a alguna
organización de izquierda. Pero, ¿cuántos son pocos? ¿No
empezó el EZLN con seis personas? Porque estos pocos han sido el motor de
las grandes movilizaciones en México: los pocos que echaron a andar el
68, el 85, el 94, el 99. ¿Hubiera sido el cardenismo del 88 un movimiento
de masas sin el apoyo de esas personas y organizaciones de izquierda que se
sumaron? Nosotros pensamos que no. Tal vez nos equivoquemos, pero eso creemos.
Estas personas y organizaciones merecen no sólo el respeto de todos,
también la admiración. Cualquier iniciativa de
transformación real de nuestra sociedad deberá contar con ellos.
Lo contrario no será sino una luz aislada (cuando nace abajo), o un
engaño (cuando nace arriba). Porque debes saber que hay una izquierda que
no puede ver sino con vergüenza e indignación que pretendan ponerle
al frente, dirigiendo y coordinando, a quienes sólo saben de movimientos
sociales si es para reprimirlos o comprarlos, a dirigentes sindicales
charros, a líderes religiosos y a políticos que cambian de
bandera como de calzones.
Si me permites la imagen cronológica,
el reloj de abajo tiene otro ritmo y el calendario ahí exige más
compromisos y en todo. Si arriba son los medios electrónicos (la
televisión señaladamente) los que dictan y acompañan la
agenda del poder, abajo se escribe un libro en el que no existe la palabra
"fin". Cada cual va agregando letras, palabras, páginas, hasta
capítulos enteros como lo son el de la revolución iniciada en 1910
y el 68. Este libro camina, más lento, es cierto, pero tiene los pies de
quienes tienen a la lucha como forma de vida. Avanza, incluso cuando las
derrotas que escribimos no se pueden achacar a la sierpe de siete cabezas, sino
a las pequeñeces que arrastramos. Aun así, cada página
permite la siguiente, y detrás nuestro no sólo están
Hidalgo, Morelos, Guerrero, Villa, Zapata y los Flores Magón.
También están los hoy desaparecidos políticos por la
guerra sucia, las organizaciones políticas que hicieron posible la
insurgencia sindical en los 70, y aquellos que, sin aspavientos y con tenacidad,
hacen trabajo político con obreros, colonos, campesinos,
indígenas, mujeres, religiosos, homosexuales y lesbianas, estudiantes,
maestros. Y, siguiendo con lo del reloj, permíteme decirte que, a partir
de la hora sexta, el horario empieza abajo y a la izquierda.
A este
país lo han mordido la historia y la geografía. En oriente y
occidente, las sierras madres son dos grandes cicatrices que nos dicen: "esto
somos". Sería tan hermoso que algo uniera los esfuerzos que abajo se dan
en el marco de estas cicatrices. Algo que los conectara de Mérida a
Ensenada. O mejor aún: de La Realidad a Tijuana.
Ya me despido.
Sólo te recuerdo que, según nosotros, la mirada alcanza más
lejos cuando su base se asienta abajo y a la izquierda.
Vale. Salud y,
si me preguntas de qué color es la bandera que abajo ondea, te
diría "rojinegra".
Desde las montañas del Sureste Mexicano
Subcomandante insurgente Marcos.
México, febrero
de 2005.
P.D. Con este programa deportivo termina la transmisión
del Sistema Zapatista de Televisión Intergaláctica, la
única televisión que se lee. A partir de este momento nuestra
señal sale del aire. ¿Qué? Sí, todavía falta lo
que falta...
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