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COMUNITARISMO
Alberto Híjar
Desde la teoría, centrar la transformación
económico-política en las comunidades de campesinos pobres y de
precaristas urbanos, es trabajo inútil porque no afecta la
acumulación capitalista sino le resuelve al estado las obligaciones que
nunca cumplió. Dice el economista Alfredo Velarde que es como voltearse
para el otro lado para no ver al poder. De ser así, decenas de
organizaciones ubicables entre lo social y la economía política,
tendrían que ser descalificadas por reformistas y vendedoras de ilusiones
entre sus pobres afiliados. El EZLN habría llegado, sobre estas bases, a
un punto crítico concretado en la Sexta Declaración de la Selva
Lacandona. Describe esta el salto peligroso y consciente más allá
del trabajo comunitario que habría que concretar para superar
descalificaciones gratuitas y abstractas.
Basta una asomada
superficial al nuevo orden en el territorio zapatista, para llenarse de asombro
por todo lo construido. En apariencia, los constructores son mestizos llegados
desde las universidades, los institutos y las organizaciones
eclesiásticas, para integrarse al EZLN y luego a Los Caracoles y las
Juntas de Buen Gobierno. De aquí una primera señal: las
solidaridades han ido mucho más allá de las movilizaciones
contestatarias y festivas. Callados y elusivos, numerosos activistas han
construido asombrosas instituciones de todo tipo, menos militar. Entre ellos,
jóvenes zapatistas prueban a diario sus capacidades.
Las
construcciones son notorias por su ubicación en trazos constitutivos de
modos de vida nuevos. El hospital modesto pero efectivo, las escuelas, los
centros administrativos, las bibliotecas y las salas para reuniones, una
pequeña y bella iglecita, las cercas señalizadas al menos en un
caso, del otro lado de la carretera donde están las ostentosas
instalaciones militares, todo combinando los materiales naturales con los
industriales y todo significado por los rótulos que sobresalen de las
pinturas muy coloridas cubriendo paredes, puertas y ventanas con imágenes
simbólicas adecuadas y frases emblemáticas. En Acteal, ha quedado
la escultura de Jeus Galschiot donde cuerpos y rostros clamantes forman una
columna de mártires de las masacres populares. CLETA expuso y
paseó la obra en México, la puso afuera de la Casa del Lago donde
los represores destruyeron el Foro Abierto con tal de que no fuera sede del
primer Aguascalientes externo a Chiapas. CLETA hizo llegar la escultura hasta
Acteal. La diversidad en la unidad, tiene así su concreción en
los espacios de uso público donde se acentúan dos consignas:
“para todos todo, nada para nosotros” y “está usted en
territorio zapatista donde el pueblo manda y el gobierno obedece”.
El párrafo de la Sexta Declaración donde se advierte
que los jóvenes de los noventa ya crecieron en todos sentidos, los
entonces niños ya son jóvenes activos y los más
experimentados son ya sabios maduros, no es sólo descripción
generacional y mecánica, sino tiene que ver con la reproducción
social y política del sujeto necesario para el proyecto que visto
así, va más allá de la pura rebeldía. El sentido
comunitario es político en cuanto es poder normado por los principios de
la consulta a las asambleas, la rotación de cargos, la destitución
de los incumplidos, la ausencia de privilegios de los comisionados y las
sanciones y castigos en y por el trabajo que a todos beneficia. La
regeneración que en la justicia burguesa es ya imposible, se vive en las
Juntas de Buen Gobierno como necesidad social que prevé los delitos
mayores para que el estado los resuelva.
La Universidad de la
Tierra es singular. Se presenta como parte del Sistema Intercultural de
Educación No Formal en el que figuran el CIDECI Las Casas de
enseñanza de oficios para no escolarizados, fundado en 1989, antes de la
presentación del EZLN por el centro de raíz religiosa conocido
como el Frayba, apocope del famoso dominico benefactor de los indios.
Están también el Centro de Estudios sobre Interculturalidad
fundado en febrero de 2004, el Centro de Estudios, Información y
Documentación Immanuel Wallestein inaugurado en septiembre de 2004 y el
Centro Universitario de Educación Abierta y a Distancia en convenio con
la Universidad Santo Tomás de Bogotá, firmado el 11 de noviembre
de 2004. Unitierra Chiapas, inició en agosto de 2004 para ofrecer las
carreras de agroecología, abogacía agraria, arquitectura
vernácula, hidrotopografía y administración de iniciativas
y proyectos comunitarios y colectivos. Una gran escuela de cuadros como parte de
la improvisación pragmática denegada expresamente con el discreto
control de los proyectos de todo tipo imaginados por filántropos del
mundo. A cambio, hay un proceso de enriquecimiento de proyectos anteriores a
la alborada de 1994 con otros seguramente organizados con un tenaz trabajo
vencedor de obstáculos. El sujeto social necesario para el zapatismo,
cuenta con instituciones que paso a paso ganan prestigio y solidaridad.
Cuando un comunicado llamó a desarrollar, entre otros, el Plan La
Realidad-Tijuana, muchos sonrieron por la broma contra el Plan Puebla
Panamá y otras aberraciones geopolíticas. La propuesta va en serio
sobre todo con las precisiones de la Sexta Declaración. Con la
protección del EZLN, ha crecido una zona autogestiva de tal consistencia,
que ni las incursiones militares y paramilitares la destruyen. La prueba
más reciente está en la acallada y cancelada denuncia de la
Secretaría de la Defensa Nacional sobre 44 plantíos de marihuana
en territorio zapatista donde, por cierto, están prohibidos el alcohol y
las drogas. La consistencia social y el poder popular efectivo ni siquiera
discutieron la denuncia sino la dejaron correr con la fama de los
ejércitos protectores del cultivo y la circulación de
estupefacientes. Para el caso, resultaba grotesco que en una de las zonas
militares más vigiladas y acosadas, de repente aparecieran decenas de
hectáreas enmarihuanadas.
Cualquier proyecto que siga
tendrá como punto de partida esta importante experiencia social y
política triunfante pese a todas las declaraciones de desprecio al poder
que por lo visto, no incluye el de comunidades organizadas como pueblo en lucha,
sino se refiere al poder corrupto del estado y sus partidos. Si este poder
comunitario, nada sigue. Obviamente no propone el EZLN, Los Caracoles y Las
Juntas de Buen Gobierno, la permanencia en un comunitarismo que en los centros
urbanos y algunos campesinos, da lugar a cacicazgos donde los fundadores de hace
treinta años encontraron un modo de vida de simulaciones. Este
comunitarismo funesto a la larga ha sido vencido por el zapatismo que haber si
de veras logra hacerse movimiento y tendencia a partir de la emulación,
esa tradición socialista de guiarse por los mejores.
La zona
bajo control zapatista, es resultado de no menos de treinta años de
trabajos continuos, desde la formación de las Fuerzas Armadas de
Liberación Nacional hasta el deslinde del EZLN como estructura militar y
vertical distinto de la horizontalidad de las Juntas de Buen Gobierno y Los
Caracoles. Esta estrategia de asentamiento revolucionario en una región
campesina es la garantía de vida de la transformación en el largo
plazo. De aquí la impertinencia de reducir la simultaneidad del
desarrollo de la rebeldía como fundamento del cambio estructural a
relaciones comunitarias sin proyecto nacional ni internacionalista. Bienvenida
la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. |