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LA CUESTION NACIONAL II

Alberto Híjar
Taller de Construcción del Socialismo
Agosto de 2004

1. A partir de la defensa de la electricidad, el petróleo, el agua y la seguridad social de los trabajadores, la SOBERANIA NACIONAL se ha puesto en la discusión política con dos claras tendencias: LA PROLETARIA y su opuesta como obediencia antipopular de la globalización con las orientaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. LA SOBERANIA NACIONAL en realidad, está en crisis desde la fundación del estado-nación sometido primero a España, luego a las invasiones de Francia y Estados Unidos y al fin, a los intereses del Imperio.

2. El estado-nación nace y crece como OPOSICION ENTRE EL ESTADO CONTRA LA NACION COMPLEJA CON SUS PUEBLOS, COMUNIDADES Y ETNIAS. Un estado como poder de la burguesía ha implantado una economía-política de MODERNIZACION ANTIPOPULAR EMPEÑADA A INTEGRARSE AL SERVICIO DEL IMPERIO. Por esto han sido constantes los levantamientos populares contra el estado y en defensa de pueblos, comunidades y etnias.

3. Pero oponer la autogestión de pueblos, comunidades y etnias contra el estado, ha dado lugar a reducir movimientos incluso armados a la presión del estado para que le sean reconocidos sus derechos históricos. El estado ha sido capaz de reconocer algunos derechos que no afectan los principios de defensa de la propiedad privada y del individuo. La autogestión se reduce entonces a precariedad y a resistencia a base de apoyos solidarios y a un acoso de control de militares y paramilitares. Suponer una red federada de pueblos, comunidades y etnias a la manera como Bakunin planteó que los pueblos eslavos construirían contra las monarquías y los estados capitalistas, es una utopía reaccionaria porque niega el acceso a las fuerzas productivas industriales y financieras a cambio de exaltar usos, costumbres y derecho consuetudinario como reductos aislados incapacitados para liquidar la explotación histórica y social.

Enorgullecerse de la marginalidad es ignorar el gran servicio al capitalismo al aceptar la imposibilidad de acceder al desarrollo pleno de las fuerzas productivas. SOLO LA INTEGRACIÓN DE LAS NECESIDADES DE LOS PUEBLOS, COMUNIDADES Y ETNIAS A LAS DEL PUEBLO EN LUCHA ORIENTADA PARA ALCANZAR EL PODER DE LOS TRABAJADORES PUEDE RESOLVER EL PROBLEMA FUNDADOR DEL ESTADO CONTRA LA NACION COMPLEJA.

4. La descalificación de los PUEBLOS SIN HISTORIA por la tendencia positivista eurocéntrica que afirma el progreso como proceso en línea ascendente de condena y exterminio a los PUEBLOS ATRASADOS, es rebatida por la complejidad de la historia actual donde el Imperio y su centro norteamericano ataca y extermina pueblos con evidentes problemas nacionales que no pueden resolverse por la violencia imperial y su justificación en el progreso capitalista como única solución a los problemas mundiales. La crisis de la globalización, las naciones y los estados ha llegado a situaciones extremas con la disolución de la URSS, Yugoslavia, las reivindicaciones del País Vasco y el irlandés, con los poderosos levantamientos en Los Andes que tiraron a los presidentes de Ecuador Y Bolivia y defienden los energéticos, en los conflictos fronterizos en gran parte del mundo y en los enfrentamientos étnicos en Africa. La globalización imperial ha desatado los conflictos de la cuestión nacional y exhibe una aparente confrontación de comunidades y etnias salvables por su inclusión en el progreso donde debieran ocupar un sitio definitivamente subordinado. En las limitaciones del gobierno de Lula frente a los Sin tierra y en la organización combativa del pueblo venezolano, así como en las limitaciones del Foro de Porto Alegre y las movilizaciones globalifóbicas convertidas en altermundistas sin alcanzar una organización anticapitalista radical, están las lecciones para la cuestión nacional. No es el pueblo en abstracto quien defiende la nueva constitución bolivariana de Venezuela y los planes de servicios al pueblo, sino es la orientación de los trabajadores más explotados y urgidos de soluciones históricas, las que pueden hacer del Comando Maisanta mucho más que una estructura de agitación y propaganda antiburguesa. La consecuencia en la construcción de un pueblo en lucha con la hegemonía de los trabajadores, es la CONSTRUCCION NECESARIA DE UN BLOQUE HISTÓRICO CON POSIBILIDADES DE TRIUNFO A LA LARGA. Es esta una definitiva exigencia de recoger la experiencia histórica de guerra popular prolongada. En China y Vietnam, en Bulgaria contra la monarquía y por el socialismo, la lucha anticolonial de liberación nacional se transformó en guerra contra la socialdemocracia burguesa y por el socialismo. Hoy la globalización exige actuar en consecuencia.

5. Contra la falsa unidad nacional y patriótica proclamada por el estado y los partidos políticos que lo integran, es clara la defensa de la Patria en el sentido del Manifiesto Comunista: “los proletarios no tienen patria pero son la única clase con perspectiva nacional”. La Patria ha sido una palabra romántica vacía reiterada por una falsa unidad concretada en símbolos e iconos enseñados en las escuelas, los monumentos del estado laico, los parlamentos, los panteones de ilustres donde todo se revuelve, para dar a entender la unidad nacional. La liberación nacional orientada al socialismo en Cuba, por ejemplo, hace del Patria o muerte venceremos, algo que se concreta en el Socialismo o muerte y en situaciones de conflicto extremo en Marxismo-leninismo o muerte. La Patria deja de ser palabra de poemas, canciones y símbolos románticos para ser la Patria de los trabajadores, la Patria internacionalista, la Patria irreductible a su identificación con el Estado, la que verdaderamente puede dar lugar a la nación compleja e incluyente, con modos nuevos de cantarla: el de León Chávez Teixeiro cuando afirma “La Patria no es el amo, la Patria no es el juez, la Patria son los hijos, la dulce compañera”, el de Gabino Palomares: “voy a hablarte querido compañero de la Patria que ha de forjarse abajo”.

6. La globalización IMPONE UNA REGIONALIZACION PRODUCTIVA contra la soberanía de los estados-nación y también contra los pueblos, comunidades y etnias. Las fronteras artificiales impuestas por el ascenso burgués en la acumulación capitalista dependiente, son puestas en crisis por planes y tratados comerciales para una división del trabajo contra toda posibilidad de soberanía popular y de los trabajadores del campo y la ciudad en especial. La cultura del maíz, por ejemplo, es atacada en beneficio de procesos productivos y patentes privadas. La oposición popular a los planes y tratados imperiales van más allá de los supuestos beneficios a pueblos, comunidades y etnias tales como carreteras y servicios, a cambio de los cuales, se fragmenta el territorio, se implantan procesos de contrainsurgencia, se desplazan poblaciones y se reduce al peonaje a los cultivadores de la tierra con todo lo que ella significa. Por todo lo dicho, la solución a esto no es la reivindicación del comunitarismo y el etnicismo, sino la defensa de la tierra, el agua y la biodiversidad como parte de la soberanía nacional internacionalista en el sentido inmediato de proteger el intercambio de trabajadores, mercancías y servicios en las fronteras con otros pueblos y otras nacionalidades. El repudio a los grandes consorcios trasnacionales exige una economía-política bajo control de los trabajadores organizados con un mismo proyecto nacional, internacionalista y socialista. LA LUCHA CONTRA CACIQUES, LA CONSTRUCCIÓN DE LA DEMOCRACIA DESDE ABAJO, EL IMPULSO DE PROYECTOS PRODUCTIVOS CON PODER POPULAR, son exigencias opuestas a todo caudillismo engendrado en la reducción a enclaves de las organizaciones en lucha que no construyen poder popular.

7. Desde las Tesis sobre Feuerbach, Marx advirtió la relación entre el materialismo intuitivo y sentimental y la reducción a la oposición al Estado con sólo la sociedad civil. La sociedad política como lucha consiente y organizada contra el estado, tiene que superar las dificultades advertidas con la crítica de la economía política de la lucha ideológica para no reducir esta a meras efusiones sentimentales. En otras partes, Marx (Crítica al programa de Gotha) propone como recurso necesario para alcanzar esto, la organización partidaria capaz de transitar al socialismo rompiendo con los programas reformistas y el consiguiente fetichismo de Estado.

NADA DE ESTO SIGNIFICA RECHAZAR LA SOCIEDAD CIVIL, SINO MAS BIEN, AL CIVILISMO. La sociedad civil existirá siempre como correlato del Estado. Para construir la oposición a este, hay que trabajar en y con ella hasta politizarla para la lucha de largo plazo. Esto es lo que niega el civilismo cuando repudia la política y con ella, a los partidos políticos cualquiera que sea su orientación. A este civilismo hay que oponer la transformación de sociedad civil en sociedad política como proceso dialéctico constante. SUSTITUIR LA POLITICA Y LA CRITICA DE LA ECONOMIA POLITICA POR UN MORALISMO VOLUNTARISTA DEPOSITADO EN LA SOCIEDAD CIVIL, ES IGNORAR LA LUCHA DE CLASES Y LA COMPOSICION COMPLEJA Y CONTRADICTORIA DEL CORRELATO SOCIAL DEL ESTADO, PARA HACER DE ESTE LA INSTANCIA MÁXIMA DE PODER FRENTE A LA CUAL NO QUEDAN MAS QUE LAS MOVILIZACIONES.

8. Comunidades, pueblos y etnias son presencia constante sobre todo en países donde la premodernidad resiste y hasta se impone a la modernidad industrializadora y financiera de los estados-nación. El repudio anarquista de Bakunin al estado-nación para proponer una federación de comunidades en una nación estructurada sobre el principio de la autonomía, es rebatida por Engels a partir de la evidencia histórica del estado-nación, ciertamente explotador y conflictivo, como garante de la estructura económica capitalista impuesta mundialmente como principio del sistema. A esto se le llama progreso con la influencia positivista de considerar la historia como desarrollo lineal donde se van superando etapas que van dejando rezagos despreciables. La posición de Engels, en relación al discurso marxista de la cuestión nacional, es distinta al positivismo en tanto considera al estado-nación capitalista, una necesidad histórica singularmente opresora, sólo superable por la revolución socialista y la organización comunista como constante emancipación, la cual incluye a comunidades, pueblos y etnias. Pragmáticamente, Lenin propone, al rebatir al proletcult y su lema de “barrer con la escoba de octubre”, que todas las tradiciones, usos y costumbres favorables al proletariado, han de ser preservados, lo cual marca una aceptable línea económico-política y cultural misma que se concreta en la práctica organizadora aparentemente sin historia, pero con importantes modos de producción y relaciones sociales, a partir de los cuales es necesario CONSTRUIR LA CONCIENCIA PROLETARIA SOBRE LA BASE DE LA CONCIENCIA NACIONAL E INTERNACIONALISTA A LA VEZ, dialécticamente, para evitar orientaciones nacionalsocialistas.

9. La actualidad de la cuestión Nacional reside en la tendencia civilista y comunitarista como tercera vía más allá del capitalismo globalizado y del socialismo inexistente. Fascismo rojo, fascismo de izquierda, heredero de lo ocurrido en Italia en los treinta, plantea ahora en Europa, como alternativa al norteamericanismo, una vía antiimperialista eurasiática con un fundamento geopolítico orientado por una voluntad de potencia, semejante o igual a la explicada por Haushofer, teórico alemán nacionalsocialista, nazi, de los mismos años de asenso del nazismo y el fascismo. El antisionismo y antinorteamericanismo criticado por Maurizio Neri (“Fotografia dei fascisti italiani”, Praxis, rivista per un nuovo orientamento rivoluzionario, no. 39, julio-agosto 2004), considera la ausencia o subordinación de la lucha de clases y el dominio capitalista a una geopolítica alternativa, con lo cual la crítica de la economía política desaparece en beneficio de las luchas étnicas, religiosas y culturales, superables por la voluntad aparentemente antiimperialista. Algo parecido en el fondo al choque de civilizaciones de Huntinton y a la reducción del imperialismo a imposición del pensamiento único y el fundamentalismo protestante. No es que no cuenten las diferencias culturales y los problemas de territorialización con el consiguiente arrasamiento de etnias, pueblos y comunidades, sino que habría que advertir a todo esto como característico de la globalización capitalista a toda costa. Con tal orientación tendrían que analizarse las consecuencias de la utopía euro-asiática-africana-centro y sudamericana, cuyos límites fueron ya probados en los movimientos de liberación anticolonial de Africa orientados como Tercer mundo a partir de la conferencia de Bandung de los cincuenta. LO QUE RESTA DE PAÍSES NO ALINEADOS TIENE PORVENIR SI SUPERA LA LÍNEA GEOPOLÍTICA POR LA CONSTRUCCION DE RELACIONES PRODUCTIVAS LIBERADAS DE LA DICTADURA DEL CAPITAL FINANCIERO y sus planes como el ALCA, el TLC y Plan Puebla Panamá con las consiguientes expropiaciones de los energéticos, el agua y la biodiversidad.

Basten estas propuestas para impulsar en sindicatos, centros de trabajo y comunidades campesinas una teoría y una práctica de liberación nacional definitiva y por tanto, internacionalista y socialista, esto es, de LIBERACION DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS EN BENEFICIO DE LOS TRABAJADORES DEL CAMPO Y LA CIUDAD Y POR TANTO, DEL PUEBLO EN LUCHA.

El Taller de Construcción del Socialismo se reúne los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. en la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas. Lisboa 46, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez. México D.F.


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