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REFLEXIONES PARA EL PRESENTECésar Sánchez La
presencia del Taller de Construcción del Socialismo (TACOSO) en el
Sindicato Mexicano de Electricistas, ha significado para nuestra
organización un espacio de reflexión que contribuye al
análisis y discusión de la problemática sindical y laboral
ante las actuales relaciones de producción capitalistas, un Taller que
a
coadyuvado en la libre asociación de ideas pasadas por el tamiz
cotidiano
de la experiencia social, compartir criticar, disentir o aportar ideas
con
vistas a una nueva construcción del socialismo es una tarea ardua y
paciente la cual, los miembros de las organizaciones participantes en
TACOSO,
hemos elegido en vistas de contribuir teóricamente en el análisis
y edificación de una legítima ideología de izquierda.
La lucha en contra de las privatizaciones, lucha insuficiente Después del anuncio dado por Ernesto Zedillo, presidente en turno, en febrero de 1999, en el cual fija la posición ordenada por el imperio global, para reformar el 27 y 28 constitucional y dar libre entrada a la inversión privada transnacional en todo el sector energético nacional, el Sindicato Mexicano de Electricistas emprende de inmediato una lucha sobresaliente en defensa del sector; marcha, mítines, comerciales en distintos medios de comunicación, acopio de firmas de la sociedad civil, foros y conferencias han sido algunas de instrumentos de lucha en oposición y resistencia a las iniciativas neoliberales, pasando por la conformación de frentes de coincidencia ideológica que encuentran su cometido en la lucha en favor de la clase trabajadora, en busca de escudriñar mecanismos alternos posibles que logren afrontar al proyecto neoliberal: el Frente Sindical Mexicano (FSM), la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica o últimamente el Frente Social, Campesino Popular y Sindical, son algunas de las alianzas estrategias que las organizaciones sociales, civiles y populares han constituido para enfrentar al programa económico del capitalismo avanzado, concebido desde los años ochenta del siglo pasado, pero que como plan estratégico económico a tenido una reacia y salvaje continuidad histórica que data del siglo XV, momento clave de lo que fuera la cimiente del proyecto capitalista, soportado por el andamiaje ontológico derivado del pensamiento cartesiano, el cual fue preámbulo para la construcción de la ideología burguesa[1]. Algunos años han pasado del anuncio de la pretendida reforma constitucional para consumar la privatización del sector energético nacional y los embates neoliberales son cada vez más continuos y constantes, ya no solamente en lo tocante a las privatizaciones del sector energético sino ahora también, tienden sus apéndices voraces en la enajenación al extremo de las relaciones de producción, la seguridad social y la calidad de vida de las familias del sector laboral. Lo que antes fue para el Sindicato Mexicano de Electricistas una lucha franca en contra de la privatización del sector energético nacional hoy esta lucha se nos presenta más turbia y más amplia, con el arribo de una suerte de monstruo de siete cabezas que busca apropiarse de todos y cada uno de los territorios sociales de nuestra supuestamente soberanía de Estado-nación; sistema, por cierto superfluo para esta entidad imperial, que sin importarle fronteras internacionales o jurisdicción nacionales, impone sus gestiones industriales, su poder tecnológico y con esto regula y dicta el deber ser en la naturaleza humana, todos ello en atención a su maquinaria económica voraz. Lo que antes fue una lucha en contra de la privatización del sector energético nacional hoy se nos presenta como una confrontación que persigue socavar directamente el panorama social de la clase trabajadora en el ámbito mundial, ante este hecho el sindicalismo internacional tendrá que transformarse a marcha forzadas si no quiere ver en breve su desplome estrepitoso, buscando renovar sus métodos de organización y reapropiación de las relaciones de producción obrera, campesina y popular, pretendiendo legitimar y sustentar argumentos propositivos, no solamente desde una visión sindical limitada –aquella que se ocupa exclusivamente en buscar una mejor remuneración salarial o defender nuestra contrato colectivo de trabajo– sino que deberemos reubicar nuestra lucha a la ofensiva y ratifica el examen y exigencias de nuestra Organización. Ir en la demanda de la transformación del sistema económico nacional[2] deberá ser un reto indiscutible para el SME y toda las organizaciones sociales, civiles, campesinas y populares, ante este hecho es importante poner en marcha una discusión de los problemas del sindicalismo internacional actual, el papel que desempeña el sistema neoliberal en la actualidad y como enfrentarlo, características y limitaciones del sistema educativo, jurídico, económico y político y de la situación laboral, social y cultural de la actual la clase trabajadora, con el fin de sostener una lucha teórica a la ofensiva y que ésta sea más consciente de nuestro devenir social.
Analizar educando a profundidad La crisis del poder imperial es evidente, su relación íntima que guarda con los pensadores posmodernos da cuenta de ello, Hardt y Negri nos comenta al respecto de esta corriente de pensamiento: “...solo tienen sentido en el marco de una población de elite que goza de ciertos derechos, de cierto nivel de riqueza y de cierta posición en la jerarquía global[3]”, es evidente que el proyecto imperial tiene sus aliados, forman sus equipos de investigación científicos y tecnológicos en universidades y centros de investigación creadas para formar cuadros políticos fluctuantes hechos a la medida de sus necesidades instrumentativas, cabe destacar que una constante percibida en los nuevos programas de estudio en los centros universitario es la desaparición claramente discrecional de las materias y carreras humanísticas, así como una tendencia extrema a la especialización, influyendo en caracterizar al individuo como una herramienta estática e irreflexiva en la cual es anulada la crítica humanística de la matriz de su razón práctica –relaciones de producción– obedeciendo al programa imperial que demuestra, a través de estas iniciativas, el interés de contener el dominio de la vida social en su totalidad, la tecnocracia reina el panorama político global dejando de lado día con día la importancia de reflexionar el mundo desde el ámbito crítico humanístico y, darse el tiempo en reparar en que, no basta con realizar hallazgos científicos innovadores y utilizarlos en la creación de objetos de gran tecnología pero de obtusa originalidad, si estos no son conscientemente examinados, desde el punto de vista, de cómo podrían desarticular códigos ético-sociales y de esta forma alterar la matriz de la razón practica, en el sentido de adquisición de ciertas actitudes y conductas en el individuo, característicos de las sociedades posmodernas, donde las máximas tecnocientíficas son los mismos valores sobre la innovación, la competitividad y originalidad, mismas máximas que enarbola el imperio capitalista de consumo, la crisis es más que evidente, el analista y critico cultural Luis Racionero nos comenta al respecto: “El peligro tiene que ver con la ausencia de valores en el mundo de los hechos. La ciencia “objetiva”, es decir, sin valores crea una tecnología “objetiva” a la que todo le está permitido, mientras sea económicamente rentable. Mientras la ciencia estaba en sus inicios, la tecnología no era peligrosa; pero cuando ésta se ha convertido en un gigante poderoso, su “objetividad”, es decir, su incapacidad para someterse a juicios de valor, resulta por de más peligrosa. (...) esta actitud “objetiva” es también la que aplicada al sistema social, lleva a vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir”.[4] Ante este hecho las comunidades laborales se deberán de unificar con la idea de contrarrestar el estado de cosas impuesto por el imperio global, existe un desamparo, si no total, si escaso y desarticulado, al no tener una cónclave realmente ofensiva y organizada, que dé signos de lucha metodológica y argumentativa, que dé señales de oposición efectiva a los planteamientos de tendencia neoliberal. Hay que hacer notar que las universidades y Centros de investigación en México han tenido relación casi exclusivamente con el Estado, el sector empresarial y académico, y al parecer los diversos grupos sociales pertenecientes al sector obrero, campesino y popular no han sido incluidos concretamente en el panorama educativo de estos centros de estudio –algunos centros de estudio dedicados completamente a la investigación de estos sectores sociales desgraciadamente no han llenado las expectativas requeridas– la información discontinua, esporádica y desarticulada a sido la constante de como la clase trabajadora a solventado sus necesidades de información y conocimiento sobre sí mismos, es por ello que el Sindicato Mexicano de Electricistas y nuestras organizaciones hermanas nos debemos dar a la tarea de consolidar un centro de investigación[5], seguido de un bancos de pensadores, con el apoyo de una red de académicos e intelectuales que opere al margen de las instituciones académicas, de las instituciones empresariales y de las entidades gubernamentales. Un Centro de Investigación que aporte y genere conocimiento e información sobre nuestros verdaderos problemas actuales, que analice, desde una perspectiva de congruencia y desde un análisis gramático filosófico, las teorías políticas que den sustento al lenguaje argumentativo a esgrimir, incluyendo el cómo se caracterizan en la actualidad los principales conceptos y paradigmas de las principales teorías político-sociales y producir nuevos conocimientos sobre procesos de cambio emergentes que beneficien en la reapropiación del lenguaje de la clase trabajadora; la reapropiación de un lenguaje propio, común a la clase trabajadora, deberá ser un aspecto trascendente en la producción de nuevos conocimientos, si es que deseamos que se nos facilite la comunicación, articulación y solidaridad entre la clase trabajadora internacional, componente clave en la lucha en contra del biopoder[6], regulador en todos los niveles de la sociedad, bajo el control de las formas de producción y la reproducción de símbolos y significados de los cuales se sirven para automatizar las acciones y subjetividades que anima la vida del individuo. Habría que señalar que el lenguaje escrito o hablado no son los únicos territorios que rescatar desde este panorama de investigación, existen a la vez toda una historia y actualidad de los símbolos y significados que se generan en estos desde el punto de vista estético, para el análisis de este rubro es importante un Centro de documentación de la Clase trabajadora que realice programas de registro e investigación, promoción y difusión, a través de: proyectos específicos, volúmenes editoriales, exposiciones artísticas y documentales de; nuestra historia, ideología, valores de nuestro desempeño social y legado lingüístico, científico, tecnológico, artístico y documental, factores estos, que seguramente beneficiaran y fortalecerán la identidad y legitimidad estética-filosófica de la clase trabajadora, pieza clave, de igual forma, en la búsqueda de la reapropiación del discurso de las organizaciones sociales, civiles y populares. Las dos anteriores no se completarían sin un método de transmisión de conocimientos para el trabajador y su familia, a través de un Centro se Estudios que busquen divulgar los resultados de los programas de investigación resultantes del Centro de Investigación y Documentación por medio de la impartición de cursos y programas de estudio que formen, fortalezcan y restauren a profundidad la fuerza integradora social, política y cultural de la clase trabajadora. De la articulación y retroalimentación de los tres centros anteriores, resultaran metodologías viables para el establecimiento de acuerdos, programas y soluciones con vistas a un proyecto alterno de relaciones de producción, así como estrategias de ofensiva para transgredir el estado de cosas imperante y situar en la mesa de discusión de la agenda política nacional e internacional vías de transformación posibles en beneficio de la clase trabajadora. Un Ejemplo de este Centro de Investigación, Documentación y Estudios propuesto arriba existe ya en varias partes del mundo[7]; en los Estados Unidos, el Worldwatch Institute, el Rocky Mountain Institute, el Institute for Policy Studies, el International Forum on Globalization, el Global Trade Watch; en el Reino Unido el Schumacher College; en Alemania, el Wuppertal Intitute Für Klima, el Umwelt und Energie; en Japón, Africa y Latinoamérica, Zero Emissions Research and Initiatives, todas estas instituciones tienen sus páginas electrónicas y están enlazadas entre sí y con las ONG’s más orientadas a la acción, a las que proporcionan los recursos intelectuales necesarios. Debemos de poner atención en las virtudes y facultades que puede llegar a tener un sindicato que organice y dé sustento a su programa político-social cimentado en un Centro de Investigación, Documentación y Estudios y, que acorde a éste andamiaje teórico logre situar un programa político-social que incida frontalmente en la definición y instrumentación de políticas sociales y culturales dentro de la mesa neoliberal como un proyecto alterno de nación. Al iniciar el presente texto comente que intentaría meditar sobre los grandes retos del sindicalismo en la actualidad, algunas de esta propuestas –con grandes posibilidades de llevarse a cabo en realidad– han sido expuestas brevemente, consideradas e íntimamente ligadas en la renovación de un sindicalismo actual por venir, el desarrollo de estas ideas redituaría favorablemente en la organización, congruencia teórica-metodológica y articulación de acciones a tomar por los organismos sindicales y sus militantes, asumiendo que en su desarrollo concreto y en las experiencias obtenidas en su puesta en marcha, seguramente se enriquecerán y definirá su más exacta metodología y utilización. Contando con un soporte teórico-facultativo (centro de investigación) que nos ayude en el análisis y resoluciones de problemas actuales, no solamente en el ámbito nacional sino global[8], será una ofensiva más eficaz de resistencia, no debemos olvidar que los embates del sistema económico en turno van orientados a monopolizar el sistema económico mundial, es por ello que las alianzas con organizaciones internacionales que coincidan, ideológicamente hablando, serán estratégicas para complementar la lucha teórica-sindical y prospere el combate en contra del imperio global. La lucha, en síntesis la debemos dar todos y cada uno de aquellas personas que vendan su trabajo a un patrón, una lucha sostenida que debemos dar en todo el tejido social, en todos los sistemas de producción de símbolos y significados en los cuales el imperio a penetrado, porque, es en ese terreno precisamente, donde tenemos una tarea muy ardua por realizar. Pueblos, comunidades políticas, sociales y sindicales, a través de su experiencia recogida de sus constantes y cotidiana disputas sociales en contra del imperio, han ajustado su naturaleza de conservación colectiva a sus condiciones de vida real, de tal suerte que estar alertamente en resistencia se a vuelto una forma habitual de vida para estas comunidades e individuos, no obstante estos pueblos, comunidades políticas, sociales y sindicales, ya no deben conformarse con vigilias preventivas solamente sino pasar a formar parte de una ofensiva razonada, que trate de construir un poder alterno al capitalismo global, que esté en oposición a la enajenación totalizante de la vida de los individuos, en búsqueda del conocimiento, información y socialización de los medios de producción. [1] Véase, Hardt, Michel y Negri, Antonio, Imperio. Ed. Paidos, Argentina, 2002, págs. 85 y 86 [2] Al respecto el Sindicato Mexicano de Electricistas, en el Capitulo I, Art 6. fracc. IV, de sus estatutos vigentes, señala; Cambiar el Sistema Económico.- La realización de una clase trabajadora total y efectivamente consciente, unificada, disciplinada y apta, capaz de llevar a cabo el establecimiento de un sistema económico justo que permita a todos los hombres y mujeres aptos para trabajar, vivir holgadamente del producto de su propio trabajo, y haga imposible el enriquecerse con el trabajo de los demás. [3] Véase, Hardt, Michel y Negri, Antonio, Imperio. Ed. Paidos, Argentina, 2002, p.151 [4] Véase, Racionero, Luis, Del paro al ocio. Ed. Anagrama, Barcelona, 1983, p. 77 [5] En; Anteproyecto del Centro de Investigación, Documentación y Estudios de la Clase Obrera, (CIDECO), Sánchez, César, México, D. F., 2005 [6] Véase, Hardt, Michel y Negri, Antonio, Imperio. Ed. Paidos, Argentina, 2002, págs. 37 y 38 [7] Véase, Capra Fritjof, Las conexiones ocultas, Ed. Anagrama, Barcelona, 2003, p. 282 [8] Hardt, Michel y Negri, Antonio, comentan al respecto: “(...) el poder del imperio y los mecanismos de la soberanía imperial sólo pueden entenderse cuando se los sitúa en la escala más general, en su globalidad. Creemos que para alcanzar el objetivo de oponerse y resistir al imperio y a su mercado mundial, cualquier alternativa que se proponga debe situarse en un nivel igualmente global”. En; Imperio. Ed. Paidos, Argentina, 2002, p.196 |
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