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Cine independiente

Alberto Híjar

El cine independiente ¿hacia donde?, publica los textos acompañados por caricaturas de Rogelio Naranjo originalmente editados por El Gallo Ilustrado, suplemento cultural de El Día, num. 574 del 24 de junio de 1973, cuando el gobierno de Luis Echeverría promovía un supuesto “nuevo cine” bajo control de su hermano el mediocre actor y dirigente de la ANDA de donde tomó su seudónimo de Rodolfo Landa. La Asociación de Documentalistas de México (ADOC) reproduce ahora la posición de quienes formaron entonces un movimiento cultural resultante del Movimiento del 68 y sus luchas por las libertades democráticas. Las festivas caricaturas de Naranjo aportan al libro de La Rana del Sur, el tono contestatario irreverente e irónico característico de los productores muy activos del proyecto editorial de la benemérita empresa de Cuernavaca. Para dar a entender las consecuencias cinematográficas de los independientes, el libro de 110 páginas incluye fotoramas de dos películas emblemáticas: Un toke de roc de Sergio García e Historia de un documento, el testimonio de Oscar Menéndez para la televisión francesa sobre las astucias para introducir a Lecumberri una cámara que filmó en prisión a los presos políticos del 68, según explica René Avilés en Parí, 1971, con un ingenioso título: El film justifica los medios.

Los documentos ponen en crisis la cinematografía de “Felipe Casals, Arturo Ripsteim, Paul Leduc, Rafael Castanedo, Eduardo Maldonado, Gustavo Alatriste, Humberto Hermosillo y sus portavoces Emilio García Arriera, David Ramón, Tomás Pérez Turrent y Fernando Gou (quienes aprovechando la palabra INDEPENDIENTE para sus fines comerciales y promocionales se van a la región más apartada de México a realizar un encuentro que será un diálogo con las voces del silencio amplificado por sus voceros oficiales”. El título del Manifiesto donde tal se dice es elocuente: Ocho milímetros contra ocho millones. El Manifiesto lo firmó todo mundo incluyendo trabajadores de la cultura indirectamente cinematográfica.

No es el momento de criticar la revoltura de nombres de donde habría que salvar no sólo a Leduc y Maldonado, sino parte de las obras de quien como Hermosillo arriesgó patrocinios al filmar historias fuera de los convencionalismos del cine al gusto de la Secretaría de Gobernación. Se trata más bien con esta nota, de dar a entender el discurso coherente que sostiene que “con los doce millones que costó la producción de Zapata, por ejemplo, hubiéramos podido hacer diezmil películas de súper ocho que representarían todo nuestro contexto histórico social y artístico”. He ahí el punto: la reivindicación de un cine del lado del pueblo en tiempos de demagogia populista incluyente de los izquierdistas comodinos que desde la campaña presidencial del PRI lanzaron la consigna de “Echeverría o el fascismo”. Un sedicente nacionalismo era concretado por Echeverría al decir en la entrega de los Ariales en 1972: “como en la pintura, como en la música, como en el teatro, como en la escultura, los mexicanos de hoy tenemos en el cine un arte que compendia lo mejor de la sensibilidad nacional. Vivimos tiempos de innovación. Si no entendemos el significado y el rumbo del mundo de estos días, corremos el riesgo de quedarnos atrás y caer en un cine vacuo y simplista, inauténtico y rutinario”. Tal parecía que era justo y necesario el perdón y olvido por la masacre de jueves de Corpus de 1971 por el grupo paramilitar de Los Halcones, ya en pleno echevarriato y por supuesto, por Tlatelolco 1968 organizado por el exsecretario de Gobernación.

Desde el Centro de Arte Independiente Las Musas, Oscar Menéndez y Víctor Fosado lanzaron en 1969 la convocatoria para el Primer Concurso Nacional de Cine Independiente con el tema Nuestro País. La recepción de películas de 8 mm. alcanzó la sorprendente cantidad de 32 cintas que luego de ser analizadas y exhibidas en un salón del Club de Periodistas con llenos totales, fueron premiadas con diplomas firmados por Luis Buñuel. La narración de María Guadalupe Ochoa en el prólogo del libro, prefiere la información objetiva sin eludir la agitación cultural resultante de intentos de expropiación de cine de 8 y 18 mm. por instituciones como el Instituto de Cultura Superior que desde su escuela de arte en Las Lomas, se asociara con El Heraldo para premiar y optar por el discreto mutis luego que Eduardo Carrasco Zanini rechazó el premio.

La composición del jurado de los independientes apunta al reconocimiento de personajes entrañables como el escritor y guionista Juan de la Cavada, al lado del teatrero exquisitamente subversivo Juan José Gurrola, cineastas de vanguardia como Sergio Véjar y Rubén Gaméz y promotores de cultura popular como Víctor Fosado y el poeta Leopoldo Ayala junto al músico Armando Zayas que salvara la grabación de la banda musical de Aquí México 1968 de Oscar Menéndez, al ocultarla del ejército ocupante de Ciudad Universitaria. Un jurado compañero alentó el mejor documentalismo pero también la mejor fantasía para dar lugar a colectivos y autores animados a participar en concursos internacionales donde ganaron premios y reconocimientos, como en Tokio y Australia.

Quien reduzca las consecuencias del 68 al llanto y la frustración social ignora la organización de los procesos de significación que han sido fundamentales para la cultura constructora de un sujeto social opuesto a la idiotización televisual y a la demagogia estatal. A esto se refiere el egregio fotógrafo Nacho López en su texto ¡Cuidado!, el Gran Hermano nos vigila, incluido en el libro antes de Los omnis de Juan Baigts implacable contra el panfleto y por la dimensión estética de Marcuse. Los alcances del repudio de las trampas de estado, plantean el título de Margot Velasco: Teatro Campesino con patrocinio oficial a propósito de la incursión del chicano Luis Valdés en el Teatro Hidalgo del Seguro Social, en un evidente intento de expropiación asistencialista.

No falta el humor como en el diálogo entre Véjar y Menéndez titulado La Constitución nos ampare o El evangelio según San Benito, para acentuar el lado grotesco de la política cultural de un gobernante represor desmenuzado por cineastas críticos como Jorge Ayala Blanco ya entonces el historiador principal de la tendencia independiente, el poeta y activista Leopoldo Ayala, Alfredo Gurrola, Alfonso Tirado, David Celestinos, Rubén Gámez entrevistado, Icaro Cisneros y Sergio García. No faltan los registros adversos como el comentario de Monsivaís al Tercer Concurso de Cine Independiente: el nivel fue deplorable...películas falsamente comprometidas”. Desde su pedestal en construcción, el gurú de la izquierda políticamente correcta pontificaba en vano porque la gran experiencia histórica recogida por el libro, fructifica ahora por y con otros recursos técnicos para dar a entender con videos y discos las rebeldías y las represiones, las masacres y los movimientos populares en asenso que siguen y seguirán en beneficio de las libertades democráticas. La lucha sigue y más vale reflexionar los orígenes para aprender de ellos.


El Taller de Construcción del Socialismo se reúne los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. en la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas. Lisboa 46, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez. México D.F.


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