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Propuesta del TACOSO Para la Otra Campaña

El Taller de Construcción del Socialismo, fundado en enero de 2004 para articular mediante la discusión teórico-práctica las resistencias anticapitalistas, la actualidad del marxismo-leninismo en crisis de vida ante las debilidades del movimiento obrero, la crisis de los nacionalismos propia de la corrupción de los estados-nación, las características de las relaciones de producción y la territorialización del mundo, propias de la globalización y sus consecuencias culturales, contribuye a la Otra Campaña con las reflexiones siguientes que ofrece a las organizaciones compañeras:

La construcción del estado-nación en México, ha sido posible con planes, manifiestos y programas destinados a fortalecer su orientación en los bloques históricos que han sido nombrados como liberales y conservadores, revolucionarios y federales, insurgentes y contrainsurgentes, globalifílicos y globalifóbicos, neoliberales y altermundistas. La construcción del estado-nación capitalista enfrenta aún la resistencia de las relaciones tributarias campesinas indígenas, la influencia yanqui como subordinación y la sujeción de los proyectos populares a sus mínimas consecuencias constitucionales generalmente incumplidas. Los movimientos del pueblo en lucha han sido reducidos a resistencias bajo control del estado, hasta dejar a la nación en su mínima expresión formal en beneficio de la acumulación capitalista. Empeñar la lucha popular en la reforma del estado por la vía constitucional, es la preservación del dominio histórico de la institución fundamental del dominio capitalista. Reducir la oposición anticapitalista al puro activismo contestatario es eludir la previsión que dan la teoría y la crítica histórica. El tránsito a un estado con hegemonía popular sobre la base de respeto pleno a los trabajadores del campo y la ciudad sometidos a proletarización y lumpenización, es condición necesaria para garantizar la existencia histórica y social de la nación como diversidad cultural compleja.

El bloque histórico burgués se ha consolidado con la derrota de la Revolución Mexicana luego de la inclusión constitucional formal, minimalista y corrompida, del Programa del Partido Liberal Mexicano, del Plan de Ayala11 y de la organización centralizada de las fuerzas armadas, con una Constitución defensora de la propiedad privada y de los derechos individuales para llegar al corporativismo donde los cuerpos obrero, campesino y popular, fueron reducidos a instituciones subordinadas al estado al incorporar a su formación al Consejo Coordinador Empresarial y las Cámaras industriales para garantizar su gran influencia en la economía política. Las resistencias populares, periódicamente han sido aplastadas para evitar la formación de un bloque histórico revolucionario.2

A esta reducción contribuyen los partidos políticos reconocidos y financiados por el estado. La defensa del estado con sus subordinaciones al imperialismo y al imperio, se concreta en instituciones que procuran la eficiencia administrativa, la seguridad nacional organizada por el imperio y el imperialismo y las tolerancias del crimen organizado para no afectar al gobierno y contribuir al bienestar y a la incondicionalidad de los cuerpos represivos.

La estructuración del estado va a la par de reformas constitucionales acordes con la condición subordinada del estado. A raíz del Consenso de Washington a mediados de los ochenta, estas subordinaciones encaminaron la construcción de un imperio a manera de régimen mundial fuera de cualquier posibilidad democrática electoral y con el poder suficiente para financiar y coordinar la territorialización del mundo independientemente de los estados-nación, a partir de las orientaciones de los consorcios trasnacionales y de los imperialismos en América, Europa y Asia organizados en el llamado grupo de los 7. El FMI, el Banco Mundial, la OMC, la OCDE y sus regionales, concretan el Imperio con estructuras exentas de los avatares electorales. Pero la contradicción entre las soberanías en crisis de los estados-nación capitalistas y las instituciones del Imperio, genera desacuerdos y arbitrariedades entre las potencias del grupo de los 7 y los estados-nación con mayores desigualdades. Imperio del caos llama Samir Amin a esta situación histórica que se concreta en toda clase de presiones imperiales e imperialistas para mantener la crisis permanente, devastar el planeta y amenazar militarmente a los gobiernos resistentes a la globalización capitalista. Aunque no hay contraparte socialista a esta administración del caos, la formación de estados-nación en resistencia nacional y regional y las consiguientes organizaciones populares, descubren la urgencia de poder de los trabajadores en sentido ampliado mas allá de los asalariados y sindicalizados, como vía de construcción del poder necesario anticapitalista en penoso transito al socialismo.

El Imperio se concreta en nuevos procesos de trabajo contrarios a los derechos colectivos de las clases obrera y campesina. A la par, el adelgazamiento del estado garantiza las privatizaciones, las facilidades a las inversiones de los consorcios trasnacionales y a la formación de los consorcios internos como procesos de expansión económico-política. Los cambios en los derechos a la tierra y sus frutos, la anulación de los contratos colectivos de trabajo por la nueva cultura laboral, el cumplimiento de la expropiación de agua, energía y biodiversidad por los consorcios trasnacionales y las bases militares norteamericanas, requieren fuertes estructuras de seguridad imperial denunciadas por movilizaciones contestatarias.

La globalización económico-política del gran capital financiero y comercial necesita de la corrupción como parte del tránsito de la soberanía de los estados-nación a la de los grandes consorcios. La corrupción es un problema económico-político y no sólo un problema moral porque ha adquirido la dimensión de la devastación planetaria como extremo histórico de la ley de la máxima ganancia. La dictadura del capital financiero la necesita y no hay manera de evitarla con el capitalismo globalizado. La construcción del tránsito al socialismo es la alternativa histórica para superar este dominio.3

Las consecuencias productivas de esta corrupción están orgánicamente relacionadas con la seguridad de los grandes proyectos trasnacionales en marcha pese a su ilegalidad y a las denuncias y movilizaciones populares. Las resistencias populares contra estos grandes proyectos, exigen del imperio y sus agentes, represión y corrupción desinteresadas de los derechos humanos y la protección del ambiente. La negativa del gobierno de Estados Unidos a someterse a los Protocolos de Kyotto para detener la emisión de bióxido de carbono, es correlato de la guerra preventiva y de la negativa a someterse a la Corte Internacional de La Haya, pasando por encima del Consejo de Seguridad de la ONU como ocurre con la guerra contra Irak. El imperialismo necesita manos libres y el imperio lo tolera porque le conviene.
La brutal concentración de la riqueza y el poder que todo lo anterior significa, acarrea riesgos calculados por el imperio: miseria creciente, desempleo, nuevos pobres que ayer eran medianos y pequeños empresarios, disminución de los derechos a salud, educación, vivienda, esparcimiento, jubilaciones y pensiones, destrucción del ambiente, migraciones de la miseria, devastación cultural en beneficio de las industrias del espectáculo. La materialidad económico-política incluye así desde la gran industria y el gran abasto, hasta la reproducción de cuerpos, normas, sensaciones y sentimientos en una reducción proimperial de la vida cotidiana. La reivindicación de los usos y costumbres comunitarios puede ser revolucionaria si construye poderes autónomos con identidades propias contra proyectos imperiales como el TLC, el ALCA y el PLAN PUEBLA PANAMA, cuyos alcances trasnacionales exigen respuestas internacionalistas.

El impacto totalitario del imperio y sus agentes exige respuestas más allá de las resistencias simbólicas. Otro mundo es posible, ¿pero cuál? dijo el Foro de Porto Alegre. Superar el civilismo como pura y vaga movilización social efímera, es necesario para oponerse de manera constante y organizada a los planes, programas y acuerdos del imperio, desarrollados de manera tenaz y constante por vías legales e ilegales, abiertas y clandestinas, para lo cual el estado ha llegado a un alto grado de eficiencia por la vía de los tres poderes: lo que la Presidencia no logra, lo hacen las Cámaras y si no la Suprema Corte de Justicia entre argucias legales y comisiones y fiscalías fuera del alcance de la sanción popular limitada a la denuncia contestataria o a las recomendaciones inútiles de las Comisiones de Derechos Humanos. La representación popular ha muerto y no se recupera con reformas republicanas enraizadas en el reparto de privilegios como condición de gobernabilidad. es este el sentido actual de la afirmación magonista: La Constitución ha muerto y la nueva República exige nuevo poder, poder popular con proyectos productivos y reproductivos articulados para transformar las relaciones de explotación y dar lugar a una significación procreadora de sujetos revolucionarios.

La Otra Campaña puede ser el fundamento del bloque histórico popular revolucionario sí y solo sí:

1. Ofrece planes y programas concretables en organizaciones populares seguidoras de las experiencias históricas y sociales para construir articulaciones con proyectos productivos concretos orientados a la formación de un sujeto social libertario urgido de reflexión histórica y crítica de la economía política.

2. Supera la coyuntura electoral con planes, programas y proyectos sometidos a evaluación periódica y con alcance de largo plazo. Construir instituciones para esto, es un deber acordado por la Federación Sindical Mundial en su XV Congreso de diciembre de 2005 para alentar la formación de cuadros. Proyectos como el CINECI de San Cristóbal, Chiapas y su Universidad de la Tierra, articulan la formación de cuadros con procesos productivos anticapitalistas. Son necesarias más instituciones así.

3. Plantea la socialización de todo aquello que el estado ha privatizado. Contra la dictadura del capital financiero garantizada por la autonomía de las instituciones fiscales y comerciales del estado y por la monopolización de la bolsa de valores y las concesiones de radio y televisión, la vía para impedir atracos al pueblo como Fobaproa, Fonden y los dispendios privatizadores de CONACULTA, es la exigencia de los sindicatos y las organizaciones políticas y sociales populares de aplicar los impuestos y los excedentes por el precio internacional del petróleo, en beneficio de la educación y la salud integral de los explotados sin permitir una sola carga fiscal ni un solo secuestro privatizador de jubilaciones y pensiones, planes de vivienda, salud y educación. La economía política del Imperio devasta al planeta y arrasa con la biodiversidad, la extracción de energéticos y las patentes mercantiles de la riqueza natural y cultural de los pueblos. Rechazar con todas las formas de lucha esta catástrofe planetaria es la guía principal de todo plan de lucha. La aceptación de los planes imperiales tiene en la industria del espectáculo y sus recursos electrónicos, una garantía de reproducción enemiga de las tradiciones y los movimientos de resistencia popular. De aquí la necesidad de construcción de la cultura popular revolucionaria sin ninguna concesión a la industria del espectáculo. Contra la cultura dominante, la propuesta libertaria de contracultura como movimiento con dimensión internacionalista en respuesta a la globalización capitalista, a la socialdemocracia festivalera y oportunista y al nacionalismo guadalupano.

4. Plantean la nación como formación social compleja e incluyente necesitada de un estado con efectiva representación popular sólo posible en lucha contra el estado oligárquico e imperial y sus partidos. Articulaciones como la del Congreso Nacional Indígena, la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo, la Organización Nacional del Poder Popular, la Alianza Magonista Zapatista de Oaxaca, el Frente Popular Francisco Villa Independiente coordinado con la Organización Campesina Emiliano Zapata, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y las numerosas organizaciones político culturales son fundamentales para la coordinación con Los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno en la Otra Campaña que sólo así podrá contribuir a la construcción del bloque histórico popular, anticapitalista y por el tránsito al socialismo.

5. Articula el Otro Programa con las luchas populares americanas en proceso de construir un estado popular revolucionario, esto es, tendencialmente socialista en la medida que se oriente por la extinción del estado y el fortalecimiento del poder popular como articulación de los asalariados organizados con jubilados, pensionados, autoempleados, migrantes y comerciantes pobres de la economía informal y no por la fe en un estado fuerte como requisito de los beneficios populares. Aprender de las derrotas centroamericanas agotadas en el diálogo y negociación electorales sin más y de los acuerdos pacificadores de los movimientos armados para imponer el fortalecimiento antidemocrático de los estados-nación neoliberales, es una necesidad histórica estratégica para Reivindicar todas las formas de lucha en justa respuesta a la amplitud de las agresiones imperialistas en todas las formas posibles, aparentemente reducidas a la ilegitima partidocracia y a la reducción electoral de la democracia.

6. Recupera y amplia la autogestión, la autonomía, los consejos, las asambleas, sus usos y costumbres de emulación para hacer de los mejores, el fundamento de construcción del sujeto social revolucionario. El ejercicio del plebiscito y el referéndum como modos concretos de ejercer la democracia popular, es un recurso contra la manipulación de encuestas propias del proselitismo populista. La defensa y profundización de la forma cooperativa exige la atención de Pascual, Euzkadi y la vigilancia popular para que cooperativas menos poderosas, prosperen como autogestión obrera coordinada por la recuperación plena de los derechos de los trabajadores garantizada por la crítica de la economía política a producciones estratégicas: la de energéticos, la del agua, la de la biodiversidad, la de los servicios. Que la OMC exija la liberación de leyes y normas para permitir la privatización de educación, salud y vivienda a cambio de considerar la improbable reducción de subsidios a la producción agropecuaria de Estados Unidos, es una señal del intercambio de promesas incumplibles por facilidades a los consorcios trasnacionales. Los proyectos sustentables estatales encubren sobre estas bases, la explotación extrema donde siempre aparece el beneficio bancario y financiero en perjuicio del control de los productores de toda la riqueza, los trabajadores del campo y la ciudad.

La invitación especial al Sindicato Mexicano de Electricistas a la Otra Campaña y la aceptación del Frente de Trabajadores de la Energía en la Federación Sindical Mundial, exige un proyecto concreto en defensa de la energía sobre la base de ejercer la soberanía del sindicato inconfundible con la de un estado corrupto al servicio de las trasnacionales. La definición la dio la Federación Sindical Mundial en su XV Congreso que al igual que las organizaciones populares de El Alto, Bolivia, proclaman agua y energía como propiedad soberana de los pueblos en proceso de reivindicación por los trabajadores del campo y la ciudad en lucha contra los estados represores y represivos de las naciones complejas.

Pero los trabajadores sindicalizados son minoría creciente por lo que la lucha de los indocumentados por el reconocimiento de sus derechos y la propuesta de acuerdos bilaterales a partir de las necesidades mexicanas, es estratégica y exige articulación con las luchas campesinas por las autonomías y el rechazo a programas privatizadores como PROCEDE y PROCAMPO a cambio de proyectos productivos liberados de expropiaciones imperiales como condición de los créditos que incluyen la liberación de experimentos transgénicos con la consiguiente dependencia tecnológica y financiera y la destrucción de las culturas rurales. La anulación de hecho y de derecho de la llamada Ley Monsanto y otras propuestas semejantes, es una necesidad de supervivencia campesina a cambio de generar procesos productivos autogestivos con su correspondiente comercio justo, sin renunciar a las tecnologías mas avanzadas.

7. Relaciona la vía constitucional con la construcción del poder popular para no caer en la reforma de las reformas. No se trata de hacer una nueva Constitución o de reivindicar la de 1917, sino de avanzar en el tránsito al socialismo por la reivindicación histórica, teórica y práctica de la crítica de la economía política de la globalización capitalista de los nacionalismos y de los socialismos extintos. El poder popular sólo es posible con estructuras de seguridad incorruptibles para oponerlas a la contrainsurgencia globalizada. Los crímenes de estado deben ser tratados sin concesiones de llamarlos "delitos del pasado" para explicar la historia a partir de la actualidad más compleja y no como genealogías de un supuesto pasado superado.

8. Supera la defensa de la soberanía nacional como soberanía del estado corrupto confrontada con la soberanía del pueblo en los términos del artículo 39 constitucional citado en la Primera Declaración de la Selva Lacandona (1993-94), puesto en situación popular y revolucionaria. "La otra forma de gobierno" ahí propuesta, exige practicarlo a la manera de Los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno con centros de poder popular ahí donde hay reductos históricos como en Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, San Luis Potosí, Michoacán, Estado de México, Distrito Federal, Chiapas, Jalisco como respuesta necesaria a lo que los ideólogos del estado opresor llaman gobernabilidad y que no es más que la garantía del ejercicio de acuerdos y pactos contra el pueblo y en beneficio de los partidos políticos con registro y financiamiento oficial.

9. Critica históricamente la reducción indígena de la Primera Declaración de la Selva Lacandona, que declara la guerra al estado, dicta leyes de guerra y acompaña las leyes publicadas en El despertador mexicano a saber: de impuestos de guerra, de derechos y obligaciones de los pueblos en lucha, de derechos y obligaciones de las fuerzas revolucionarias, ley agraria revolucionaria, ley revolucionaria de mujeres, de reforma urbana, del trabajo, de industria y comercio, de seguridad social, de justicia. De aquí la necesidad de impulsar la lucha sindical y de todas las instancias del poder popular en un todo articulado donde horizontalidad y verticalidad propicien planes de acción coordinados y orientados por el fin supremo de acabar con el capitalismo.

10. Para todo lo anterior, es necesaria la vinculación y articulación organizativa usualmente llamada formación de redes, para discutir las relaciones entre proyectos que luchan por fondos estatales y los que, como el EZLN, los rechazan. La discusión ordenada de acuerdo a las leyes originales del EZLN y los documentos de coordinación que de esto deriven, pueden dar lugar a un congreso constituyente donde, en efecto, se precisen las leyes necesarias para un estado popular revolucionario en tránsito al socialismo, única posibilidad histórica alternativa a la globalización capitalista. No es primero la formalidad legal y luego su práctica bajo control oligárquico, es al revés en beneficio del poder popular.

En la hora de pasar de la defensa y la protesta al ataque organizado en la guerra de posiciones y movimientos, se trata de reivindicar el sentido nacional revolucionario de la I Declaración de la Selva Lacandona de 1993-1994 irreductible al puro problema indígena o a un nacionalismo cerrado. Se trata de superar el formalismo legalista empantanado en la corrupción de los tres poderes de la federación empeñados en el reparto del poder y en garantizar la continuidad de la globalización. El Acuerdo de Chapultepec promovido por el empresario más rico de América Latina, complacido por la presidencia de México que no duda en construir obstáculos contra la insurgencia popular necesaria, la autogestión de los trabajadores y los planes de beneficio popular como el ALBA de Venezuela.

Las leyes propuestas por la I Declaración exigen su ejercicio práctico, coordinado, articulado, actualizado para transformar las relaciones de producción en beneficio de un sujeto social revolucionario. De aquí la agenda propuesta con adelantos en las vinculaciones y articulaciones organizativas necesarias donde la horizontalidad oriente la representatividad con las estructuras verticales por la vía de las asambleas, los consejos, la rotación de mandos, la revocabilidad de mandatos, la anulación de privilegios, la educación económica, política y cultural garantizadas por escuelas de cuadros con dinámicas teórico-prácticas integradas a procesos productivos autogestivos con dimensión internacionalista.

Quedan aquí planteadas las determinaciones y los dominios principales para un nuevo orden económico, político y social, que da lugar a procedimientos distintos a los de la corrupta y cada vez más excluyente democracia burguesa. Frenar los estallidos sociales y garantizar la gobernabilidad importa a la clase social dispuesta a eternizar la explotación y la devastación planetaria a cambio de las máximas ganancias de los consorcios. El TACOSO, en cambio, advierte la necesidad de construir un bloque histórico anticapitalista y por el socialismo dispuesto al impulso de relaciones de producción opuestas a la expropiación privada de los medios de producción, a la eternización del trabajo asalariado contra los derechos históricos de los trabajadores, a la individualización de los contratos de trabajo y a la manipulación bancaria y financiera como gran negocio globalizado. La condena a muerte del planeta, de la clase obrera, de la cultura como plenitud humanizadora, de la valoración de las personas y no de las cosas como mercancías, es lo que exige oposición con todas las formas de lucha, sin concesiones y sin límites a la emancipación social.


¡POR UNA DEMOCRATIZACIÓN RADICAL EN TRANSITO!

! AL SOCIALISMO. CONTRA LA FARSA ELECTORERA, DEMOCRACIA DIRECTA Y PLENAMENTE PARTICIPATIVA!

¡CONTRA LA PARTIDOCRACIA Y EL REPARTO
DE PRIVILEGIOS, EL PODER POPULAR!

¡CONTRA LA MENTIRA DEL ESTADO BENEFACTOR,
EL PODER POPULAR. POR LA PRODUCCIÓN BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES ORGANIZADOS Y
COORDINADOS DEL CAMPO Y LA CIUDAD!

¡CONTRA LOS PLANES IMPERIALES,
EL PLAN DE LUCHA POPULAR!

¡ANTE LA DEVASTACION DEL PLANETA Y LA CADA VEZ MÁS INJUSTA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA:
SOCIALISMO O MUERTE,
VENCEREMOS!


México, Enero de 2006


Taller de Construcción del Socialismo (TACOSO)
contacto@tacoso.org

NOTAS

1 Se afirma que la construcción del estado nación en México ha sido posible con planes, manifiestos y programas destinados a fortalecer la orientación de los diferentes "bloques históricos" considerados cada uno en su momento de trascendental importancia para las luchas que los inspiraron, no porque se desconozca aquí que las revoluciones y las grandes transformaciones sociales han sido en México y el mundo, en última instancia, emprendidas por fuerzas sociales, sino porque tales documentos fueron capaces de sintetizar, cada uno a su modo, el espíritu del momento histórico en que surgieron y la naturaleza de las reivindicaciones que nutrieron la insurgencia y los propósitos de las luchas de que formaron parte como idearios y declaración de motivos que los animó. Algunos ejemplos emblemáticos de lo antes dicho están dados, en el caso mexicano, por Los Sentimientos de la Nación de José María Morelos y Pavón, el Plan de Ayala zapatista y el Programa del Partido Liberal Mexicano de los magonistas. En estos tres casos, si bien se ve, aparece el propósito antologador de resumen y síntesis de propósitos y definiciones programáticas que configuraron el perfil de las luchas que permitieron enarbolar el perfil y las banderas abrazadas por los insurrectos de cada momento histórico.

2 En sentido contrario a la creencia dominante, la anterior afirmación sostiene que la Revolución Mexicana no triunfó sino que fue derrotada desde la perspectiva popular. De hecho, el bloque histórico capitalista, a fin de consolidar su triunfo histórico, se vio obligado a hacer concesiones, incluso en el cuerpo mismo del texto constitucional de 1917 y los casos más claros serían artículos como el tercero, el 27, el 123 o el 130. Estos artículos, por cierto, si bien quedaron en el cuerpo central de la Constitución, empero ello no impidió que fueran convertidos en letra muerta frecuentemente. Sobre todo, a lo largo de la septuagenaria y perniciosa hegemonía del priato. Pero tales concesiones, en fin, no anularon el obvio carácter de clase capitalista de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y su auto de fe en favor de la sacrosanta Propiedad Privada para las facciones dominantes y usufructuarias del proceso revolucionario. De ahí que sea tan importante reinterpretar a la Revolución Mexicana, ya que si bien para muchos la revolución triunfó desde el momento en que logró derrocar la dictadura del tirano Porfirio Díaz, en rigor, el arribo al poder de Madero, marcó el inicio de un efecto termidoriano regresivo para la causa social y popular cuya rúbrica última quedó configurada por los asesinatos de Zapata, Magón y Villa.

3Hablamos de la necesidad de la construcción del tránsito al socialismo, como la verdadera alternativa histórica para superar el dominio de la actual mundialización capitalista, en virtud a que ha cundido, incorrectamente, el supuesto interesado en sostener que "socialismo ya hubo y mostró sus inocultables inconsistencias". Tal postura de muchos ex socialistas arrepentidos y compartida por la reacción capitalista neoliberal (y no sólo por las versiones edulcoradas del paradigma demoliberal con que se ha mimetizado la socialdemocracia), amén de que descansa en presupuestos falsos, no puede bajo ninguna circunstancia ser aceptada con seriedad. La verdadera naturaleza económica de los siempre mal llamados "países socialistas" del pasado, estuvo muy alejada de una pertinente realización socialista triunfante sostenida en el tiempo y el espacio geopolítico del siglo XX que se fue. En realidad, aquellas naciones, empezando por la propia Unión Soviética, erigieron en lugar del socialismo, concebido como régimen de transición hacia la sociedad sin clases comunista, un modelo de economía estatal centralmente planificado y burotecnocráticamente gestionado. En ese sentido, culminaron concretando la realización heterónoma de aquello que Rudolf Bahro pertinentemente denominó "la vía no capitalista a la sociedad industrial". El derrumbe del Muro de Berlín y la desintegración de esas naciones, precisamente por eso, devino en el fundamento más imagológico que real de los sepultureros del socialismo y del "fin de la historia". El socialismo es vigente como necesidad emancipadora, además de por un caudal de motivos que no es el sitio para abordar aquí, precisamente porque no se ha realizado cabalmente por mucho que los principales revolucionarios del siglo XX, sinceramente, lo impulsaran sin éxito final. El reto de la lucha anticapitalista mundial, en nuestros días, estriba en combatir porque el socialismo de


El Taller de Construcción del Socialismo se reúne los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. en la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas. Lisboa 46, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez. México D.F.


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