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Economía y política: expresiones de la desintegración gubernamental

1 de octubre de 2007

Alfredo Velarde

Más allá de que los planos en que la inocultable y pertinaz desazón e inconformidad ciudadana se fundamentan y expresan en una multiplicidad de dimensiones de la vida cotidiana nacional, y que abarcan desde la seguridad pública, hasta la ecología misma, lo cierto es que es que los efectos del desastre gubernamental que padecemos, se sintetiza y expresa, en mucha mayor medida, en la reaccionaria gestión económica y la autoritaria política ultramontana que documenta, inclusive, la caída en los índices de popularidad del (impuesto) “presidente” de facto Felipe Calderón. El hecho es que una ola de creciente inconformidad social, económico-política, tiende a crecer como la espuma en el México de hoy. Lo raro, en todo caso, no es que la inconformidad movilizada tienda a crecer en los actuales momentos, sino por qué no se ha desatado con mucha mayor virulencia. El asunto debe importarnos, en virtud a que las de antemano maquilladas cifras oficiales que habían venido artificialmente rindiendo una información manoseada que había colocado al mal llamado “presidente del empleo” en los cuernos de la luna, con incomprensibles niveles de popularidad en el orden del ¡68%!, durante los escasos diez meses de su controversial “administración” gubernamental, en tan solo unos cuantos días, tras la escalada general de precios, aún la cuidada “popularidad mediática” del gobierno federal, se precipitó en caída libre más de diez puntos. ¿Las razones? Indudablemente, han de ser identificadas en lo económico (el gasolinazo inflacionario, sobre todo), y lo político (la creciente represión política con desaparición forzada de personas que reactiva una nueva guerra sucia como la de los 70 y 80, y la función de tapadera del régimen ante el escandaloso ostento del enorme peculado foxista del sexenio anterior). Veamos.

La conferencia de prensa en cadena nacional a mediados de semana, que sorpresivamente interrumpió los escasos momentos de entretenimiento televisivo chatarra de los mexicanos, para que Calderón se lavara las manos con hipocresía ante la opinión pública, a propósito de la agresiva espiral inflacionaria que detonó la escandalosa alza general de los productos básicos y que evaporó ipso facto los pírricos micro aumentos salariales, antes incluso de la entrada en vigor del alza de la gasolina, nos habla no sólo del nerviosismo del gobierno ante su escasa capacidad de interlocución y manejo macroeconómico con el empresariado especulador y el oportunismo rampante del capital comercial, como de la franca preocupación por la acelerada caída de los índices de aceptación que el calderonato está experimentando como una suerte de efecto dominó, en todas partes. Según Calderón, “el gobierno no es el responsable de los aumentos de precios, ni los avala”, cosa en la que miente con total impudicia, pues cualquier lector atento de las incidencias de la lumpenpolítica en el Congreso de la Unión, sabe muy bien que la iniciativa de “reforma fiscal” –en realidad una escuálida miscelánea- fue construida a iniciativa de PAN, con el franco contubernio del PRI y el apoyo aritmético de sus legisladores, y la incomprensible tolerancia del PRD, partido éste último que se hizo de la vista gorda en lo tributario a cambio de una mal llamada “reforma política” que todavía no está claro que posibilitará sacar al duopolio televisivo del negocio redondo y corruptor de las campañas políticas en los medios, y que, si acaso, habrá de renovar la torpe y fraudulenta gestión del elbista consejero presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde y su lamentable equipo, sólo para colocar después, simuladamente, a otro muñeco de ventrílocuo que resulte más “tolerable”… hasta el próximo fraude electoral. De manera que, ¿dónde están los avances de que tanto se ufana Calderón, cuando sostiene que el incremento a las gasolinas, que –“magnánimo”- nos dice que los incrementos no se aplicarán sino hasta el inminente enero de 2008, será para el beneficio de las partidas presupuestarias de los estados?

Pero si la política-económica del fraudulento régimen impuesto se desfonda, lesionando a los más pobres y beneficiando sólo a los más ricos a los que responde el oligárquico encuadre del gobierno federal, la represiva política-política del calderonato, está terminando por hacer de la muchas veces citada, aunque inexistente “democracia” mexicana, una broma de mal gusto y una fuente de creciente inconformidad político-social. Hecho que no sólo explica la comprensible radicalización del EPR, por ejemplo, ante la impune desaparición y tortura de dos de sus reclamados integrantes, Edmundo Sánchez Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, en Oaxaca, a los que se suman nuevas desapariciones, como la recientísima del activista Francisco Paredes Ruiz, del pasado 26 de septiembre en Morelia, Michoacán. Se trata de actividades extraconstitucionales por parte del gobierno federal para hostigar a las distintas organizaciones sociales, civiles y populares, como el caso actual de Izquierda democrática Popular (IDP), so pretexto de ser sospechosas de darle cobijo a guerrilleros de los distintos organismos político-militares que han iniciado una dinámica de acumulación de fuerzas, ante la cerrazón de los carriles instituidos para tramitar los necesarios y urgentes cambios político-sociales que tanto se precisan en la nación. No es accidental, por eso, el resurgimiento constitutivo del nuevo Frente Nacional Contra la Represión (FNCR), como aquel constituido en 1979. Si en aquel entonces, la iniciativa defensora de los derechos humanos, fue la resultante de la guerra sucia y la respuesta organizada popular que dieron hasta 54 organizaciones que le dieron vida y animación, el nuevo FNCR, apenas iniciando el proceso de su constitución, suma ya el apoyo de 100 organizaciones sociales que se incorporan, a fin de evitar el nuevo baño de sangre que empiezan a perpetrar los aparatos represivos del Estado. ¡No lo permitamos, ni dejemos que la espiral de la violencia que fabrica el Estado mexicano y su gobierno, avance!


El Taller de Construcción del Socialismo se reúne los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. en la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas. Lisboa 46, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez. México D.F.


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