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IzquierdasDos son los puntos de sustentación de las izquierdas: la caracterización del estado y la precisión de la fase histórica. Dos son las posiciones prácticas: dentro del estado todo, contra el estado nada, es una y la otra es plantearse como necesidad la extinción del estado. De aquí las nociones de democracia, una sólo electoral y la otra con la puesta en crisis de la soberanía y la representatividad para constituir poder popular. Frente a la fase histórica, puede afirmarse la posibilidad de transición democrática como humanización del capitalismo imperial o la construcción del tránsito al socialismo desde ahora hasta conseguir la emancipación histórica y social. En las respuestas al cómo, con quién y para qué, están las dificultades para afiliarse a una de las dos tendencias. Lo cierto es que no es posible hacer como si el estado no existiera, aunque se puede reducir el problema a estrategias políticas contestatarias y sin poder transformador de largo plazo. Tal ocurre con el civilismo donde la sociedad civil es reducida a fuerza moral de denuncia agrupadora de todos los sin partido, los abstencionistas electorales, los que anulan las boletas con protestas libertarias y creen en la lucha a partir del materialismo instintivo y pasional nombrado así por Marx en la Primera Tesis sobre Feuerbach. Este materialismo instintivo abomina la profundización organizativa, tiende al pragmatismo, considera inútil la teoría aunque sea otra y se las pinta solo para la marcha, el plantón, el festival y el duelo catártico, cosas necesarias como afirmación subjetiva empantanada en las asambleas larguísimas donde se extravía el esperado Programa Nacional de Lucha. ¿Podrá derivar éste de los informes variados sin que haya ordenamiento de problemas y soluciones en los territorios en disputa? Otra dificultad es el comunitarismo mencionado por el Delegado Zero en Aguascalientes, al negar la posibilidad de autonomías mientras domine el capitalismo. La autogestión comunitaria es un recurso organizativo dificultoso porque topa con las restricciones de estado. El mejor comunitarismo organiza su poder colectivo, su democracia cognoscitiva cuando discute los problemas de la temporada, cuando forma comisiones y ejerce la relación dialéctica entre horizontalidad y verticalidad para impedir la separación entre las asambleas y las decisiones cupulares. Nada de esto es suficiente ante organizaciones autodenominadas democráticas populares y revolucionarias con la misma dirigencia desde hace 20 o 30 años. Pero el comunitarismo se cierra en sí mismo y cuando más se coordina con sus prójimos, como recurso de autodefensa. Son admirables sus resultados pero su límite autonómico requiere algo así como Los Caracoles agrupadores de las Juntas de Buen Gobierno. Pero no hay emulación porque no hay difusión reflexiva con sustento histórico. Comunismo tosco llaman Marx y Engels a las organizaciones apasionadas contra toda propiedad, en un igualitarismo ciertamente fraterno sin crítica de la economía política. Pura ideología, como decíamos los althusserianos de los setenta. Esta izquierda preocupó a Engels en dos prólogos del Manifiesto Comunista porque se resiste a la articulación con el comunismo crítico. Otra teoría parecería sustentar el rechazo, pero no porque reproduce paradigmas de la moralina civilista y comunitarista hasta la autocomplacencia del orden de “somos los más pequeños, los más frágiles” y por eso somos la verdad. Las viejas prácticas de las escuelas de cuadros, los manuales sustitutos de los libros fuertes, los cursos breves para apropiarse de la historia y los planteamientos problemáticos, son recursos de articulación entre el comunismo tosco y el otro, intelectualon y academicista, siempre y cuando se les transforme, den lugar a la constancia reflexiva y superen, por tanto, el llamado a los Grandes Intelectuales para iluminar los de abajo en mesas de redondas de entrecruce de frases brillantes e ingeniosas o en opinaderos sin ton ni son como si de eso se tratara la democracia horizontal. La teoría, compañeros, la teoría, fue el título de una ponencia en el único coloquio Rini Templeton cuando se vivían los resultados de la Primera Convención Democrática. Hoy como ayer, es necesario insertar la reflexión teórica entre las urgencias del día. El contentamiento esporádico de la crítica ha sido la solución falsa ante las inminentes movilizaciones y no hemos sabido articular la reflexión con las movilizaciones, la agitación con la propaganda para el largo plazo con fines precisos. El aprovechamiento de las lecciones organizativas generadoras de instituciones, llega hasta el límite de los manuales-historieta y los cursos de formación sin duda importantes. La prueba práctica de este límite podría probarse en una encuesta que preguntara sobre la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, usualmente desconocida por los activistas. No cunden instituciones reflexivas y constantes como el CIEPAC, la Universidad de la Tierra, la revista Rebeldía resistente a abrirse. Una izquierda radical lo es porque se fortalece desde la raíz social e histórica y no se anda por las ramas para recibir cualquier nido, por lo que tiene que crear su propio tiempo, su propio espacio y sus propias instituciones, tal como se propone desde hace dos años y medio el de Construcción del Socialismo, sin encontrar aún un lugar político eficiente. La institución EZLN-Otra Campaña ha dado lugar a un proyecto de territorialización para otra geografía. Es esta una alternativa profunda contra el federalismo estatal reducido a organigrama gerencial. Los meses que siguen tienen que ser de precisión de problemas y soluciones claves para una territorialización superior a la que fatiga la elemental división por los cuatro puntos cardinales. La lección de Los Caracoles diferenciados con nombres comunitarios, tendía que dar lugar a una diferenciación de regiones y zonas claramente distinta y opuesta a la rutina de división entre estados de la República y a su ruptura de hecho en la Cuenca de Burgos, en Mundo Maya, el Plan Puebla Panamá, con las presas La Parota o El Cajón. El tiempo de tránsito al socialismo tiene que discutirse con respuestas a las preguntas: ¿tiempo de reformar la Constitución y el estado? Ó ¿Tiempo del constituyente del poder popular confederado? ¿En los espacios estatales, paraestatales o en los propios?, ¿en instituciones propias y archivos ordenados, sus actividades constantes, sus eventos de atracción de los nuevos o con la repetición de rutinas festivaleras? De aquí la moción de procedimientos con quién, para qué y cómo y la otra teoría que en rigor es una práctica de la teoría para constituir lo que José Revueltas llama democracia cognoscitiva como poder popular crítico, transformador y a fondo. Agosto de 2007 |
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El Taller de Construcción del Socialismo se reúne los sábados de 10:00 a 14:00 hrs. en la Escuela Técnica del Sindicato Mexicano de Electricistas. Lisboa 46, casi esquina con Lucerna, Col. Juárez. México D.F. · Contacto · Diseño Web · |
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