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La resistencia y el sacrificio

Alberto Híjar
Octubre,2008

Respecto del 68, Antonio Negri ha escrito un párrafo inusual en él por su empeño actual en ser claro, didáctico y por tanto, elusivo de las descalificaciones. Subraya: "El pensamiento débil, tanto sea norteamericano o europeo, es un pensamiento arrepentido, lleno de rencor y que se siente culpable del mayo de 1968". Descontándole el eurocentrismo de la fecha y los lugares, añade: "su superficialidad representa una huída que no es hacia delante, que tampoco es reaccionaria, sino que se reduce al descubrimiento individualista e intimista de la naturaleza mortal de los hombres. Sin embargo, todo esto se hace sin tragedia, a través de una suerte de complacencia monstruosamente estúpida, con el placer de redescubrirse servidores, a la vez que agentes del biopoder y con el resentimiento de haber vivido, sin embargo, momentos de rebelión y de no conseguir olvidarlos totalmente".

Prevalece en la prensa y la televisión ilustradas, esta visión exaltadora del recuerdo individualizado como autocomplacencia del pasado trágico. Una poética de la desesperanza llena de pies intencionados las fotos saqueadas de POR QUÉ? Hasta despojarlas de todo valor testimonial del crimen de Estado. Salvo excepciones, las declaraciones individualistas e intimistas remiten a lo personal e intransferible pero avanzan conclusiones derrotistas atemperadas por el ilusorio tránsito a la democracia. Gustavo Gordillo, por ejemplo, narra su viaje a Paris recomendado por su papá a Bettelheim quien le abrió las puertas a los cursos de Althusser y Foucalt. En otra entrega quizá correctora del carácter pirruris de la sobreprotección familiar, advierte el rechazo del Consejo Nacional de Huelga de volver a clases luego de la ocupación militar de Ciudad Universitaria y de instalaciones diversas del Instituto Politécnico Nacional. Sin aclaración, deja entender la inclinación al matadero, a la inmolación, a cambio de propuestas mejores. La masacre resulta inducida por los rebeldes, el Estado no hizo sino cumplir un guión fatal, así como el descrito por Octavio Paz para hacer del 2 de octubre el cumplimiento de un ritual ancestral en el lugar histórico de los sacrificios. De aquí Regina con la carga mística procreada por Velasco Piña para dar lugar al ritual de la redención en el encuentro entre la mujer blanca y el indígena. El sacrificio fue necesario para ellos, así tenía que ser, así fue. Recordar no tiene más sentido que la confirmación del dolor, la pena, la sangre inocente derramada. El mismísimo Díaz Ordaz lo dijo así al proclamar enérgicamente su responsabilidad cumplida de salvar a la Patria. Terrible encuentro en el sacrificio inútil de los protagonistas aterrados y acríticos y los gobernantes autoritarios y criminales.

Por esto, Negri repudia el pensamiento y el discurso débil por su deliberada anulación de la epopeya. Ambos están sustentados en la superficialidad del poder del Estado imposible de conmover por los justos. La encomiable rebeldía tiene como principal mérito, vista así, su inutilidad. El Che, Lucio, Genaro, los encarcelados políticos, los desaparecidos por los cuerpos policíacos especiales, son héroes porque prueban la inutilidad del sacrificio al que se expusieron a pesar de todo. Loor a los héroes y mártires por inútiles, por ilusos. La narración tendrá que debilitarse al eludir toda consecuencia revolucionaria, dando por supuesto que ya ganó el capitalismo, que la subsunción consistente en transformar todo en mercancía, es incontenible. Si no hay resistencia que valga, todo vale y nada vale, el descomprometimiento sustituye a la decisión de luchar y si hay que organizarse, es para reducir a gesto simbólico, ciertamente anacrónico, la orientación revolucionaria que todo mundo puede gozar sin que implique decisión alguna más allá de la retórica: ¡2 de octubre no se olvida!, puño en alto, rostro fiero, camiseta con la paloma de la paz herida de muerte, pura ideología sin sustento real, signos del imaginario sustituto de la reflexión crítica que parece inútil, reino de las apariencias triunfantes.

Así tratados por la narración débil, los actos de resistencia suficientemente escandalosos como para inscribirse en los noticieros y la prensa, también pueden ser tratados como superficialidades heroicas, martirológicas y por supuesto, inútiles. Pero Lenin dice que también la espuma es señal de la corriente y quizá hay algo más que desesperación individualista en el dirigente campesino Ramiro Guillén Tapia que se prendió fuego luego de solicitar inútilmente 106 veces una audiencia con el gobernador de Veracruz y una con el representante de la Reforma Agraria. El gobernador Fidel Herrera asistió al sepelio y no ocurrió como cuando Bravo Ahuja, Secretario de Educación de Díaz Ordaz se presentó con el pelo teñido de rojo al entierro de José Revueltas para ser repudiado por el discurso fiero de Martín Dosal. También el grito de espurio del joven genio de las matemáticas Antonio Gómez premiado por el presidente y la solidaridad del historiador Marco Jiménez que gritó la ausencia de libertad en el momento que la garra del Estado Mayor Presidencial los atrapaba, sería incidental e individualista como la acción de los pescadores de detener las obras de PEMEX en Salina Cruz como acción de sobrevivencia y por supuesto, el ataque al Seven eleven y a instalaciones de bancos y joyerías de los anarcopunks que respondieron al ataque de los policías disfrazados de civiles, con el fuego de sus sprays y la punta de acero de sus botas, el dos de octubre. Otro biopoder, otra corporeidad manifiesta así su repudio radical al orden represivo y a la falsa oposición que no rompe un vidrio y respeta horarios ceremoniales del Estado. Recuperar los espacios expropiados es la consigna tras la demanda de los activistas poblanos de cambiar el nombre de la avenida Díaz Ordaz por el de Mártires de Tlatelolco. Los profesores defraudados de Morelos no sólo marchan, sino han cerrado bancos y oficinas electorales. Por individualistas ocasionales o vandálicas son reprobadas por los políticamente correctos, estas acciones cuando en realidad son la espuma de una corriente profunda que no logra aún romper las apariencias fatalistas de quienes en rigor, sienten que el imperio del caos engendra resistencias sociales en proceso de politización conciente de procrear el contrapoder necesario para todos.


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